Por/Zhu Jingyang
Embajador de China en Colombia
En las décadas de 1990-2010, los fabricantes de automóviles europeos como Volkswagen, BMW y Mercedes entraron en China, construyeron una producción local masiva y capturaron una enorme cuota de mercado.
Volkswagen en particular se convirtió en una fuerza dominante. Las marcas extranjeras, lideradas por europeas y japonesas, mantuvieron posiciones fuertes durante años (a menudo más del 50-60% combinadas), mientras que las marcas chinas locales empezaban mucho más débiles.
China no «lloró» ni se quejó de que los coches europeos estuvieran “matando” a la industria local. En cambio, utilizó las joint ventures para la transferencia de tecnología, protegió el mercado con aranceles y regulaciones, invirtió en sus propias capacidades y permitió que la competencia impulsara las mejoras.
Las empresas chinas aprendieron fabricación, diseño, cadenas de suministro y branding.
En los años 2010-2020, las marcas nacionales (especialmente en vehículos eléctricos/NEV) crecieron con fuerza. La cuota de mercado de las marcas chinas locales en China pasó de alrededor del 30-40% a más del 60-70%, mientras que la de las extranjeras cayó bruscamente.
Ninguna gran potencia practica el laissez-faire puro en industrias estratégicas (véase la Ley CHIPS de EEUU o las respuestas de la Unión Europea).
El éxito de China en vehículos eléctricos y solar muestra que la adaptación funciona. El desafío de Europa es ejecutar mejoras similares. La competencia beneficia a los consumidores.

