Al menos 220 «muertes sospechosas» por ébola se han registrado ya en la República Democrática del Congo (RDC), informó este lunes el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.
«Hay más de 900 casos sospechosos y 220 fallecimientos sospechosos», indicó Tedros durante una reunión ministerial virtual de salud organizada por los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC de África) de la Unión Africana (UA) sobre la situación del ébola en el continente.
Además, confirmó que este martes viajará a la RDC junto con el director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, Chikwe Ihekweazu.
«Estamos intentando ponernos al día con una epidemia que se propaga muy rápidamente. Estamos ampliando urgentemente las operaciones, pero por el momento la epidemia nos supera», reconoció el jefe de la OMS.
Tedros también recordó que las provincias de Ituri y Kivu del Norte, ambas en el este de la RDC, se encuentran sumidas en un largo conflicto entre el Ejército congoleño y grupos rebeldes, cuya intensificación en los últimos meses ha provocado el desplazamiento de cientos de miles de personas.
Incidentes de seguridad en hospitales
«Existe una gran desconfianza hacia las autoridades extranjeras entre la población local. En la última semana, se han producido dos incidentes de seguridad en centros de salud. Generar confianza en las comunidades afectadas es fundamental para una respuesta eficaz y es una de nuestras máximas prioridades», afirmó.
La «complejidad» de este brote también tiene que ver con la falta de vacunas y tratamientos aprobados para la cepa Bundibugyo, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 %, según la OMS.
El virus probablemente comenzó a circular en Ituri unos dos meses antes declararse el brote el pasado día 15, según la OMS, que calificó este 17 de mayo el brote como «emergencia de salud pública de importancia internacional».
Asimismo, se propagó a Uganda, donde ya se han registrado siete casos, incluido una muerte de una ciudadano congoleño que se considera un contagio importado.
T/EFE
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