Los resultados de los comicios de mitad de mandato en Estados Unidos dejan un escenario de victoria para el Partido Demócrata, superando las previsiones de las encuestas de opinión y desatando reacciones inmediatas a nivel internacional.
Desde Israel, medios como el Canal 14 reconocieron que este triunfo representa un duro golpe tanto para la administración de Donald Trump como para los intereses de ese país, señalando que la magnitud del avance demócrata superó cualquier pronóstico inicial.
Aunque el escrutinio continúa, las mayorías ya se encuentran definidas y los demócratas han asegurado el control de ambas cámaras. En el Senado, la bancada azul se aseguró 54 de los 100 escaños frente a los 44 obtenidos por los republicanos, tras imponerse en estados clave como Míchigan, Iowa, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Ohio, Kansas, Georgia y Texas.
Estados tradicionalmente republicanos
En Texas, el pastor presbiteriano y educador James Talarico se convirtió en el primer demócrata elegido al Senado federal por ese estado en 38 años, al derrotar a Ken Paxton, fiscal general del estado y una apuesta personal de Trump.
Mientras, el gobernador republicano Greg Abbott, que aspiraba a un cuarto mandato consecutivo, cayó ante la demócrata Gina Hinojosa, quien se convertirá en la primera latina en ocupar el cargo y pone fin a más de tres décadas de dominio conservador.
Los resultados en Texas apuntan a un posible vuelco del voto latino, que en 2024 contribuyó a la victoria de Trump con un respaldo histórico y que ahora le ha dado la espalda.
En Kansas, otro bastión republicano, Adam Hamilton rompió una racha de casi un siglo sin que un demócrata lograra ser elegido al Senado federal por ese estado.
La nueva mayoría en la Cámara de Representantes permitirá a la oposición bloquear la agenda legislativa de Trump, abrir investigaciones e impulsar juicios políticos contra el presidente o miembros de su gabinete, aunque una eventual destitución exigiría una mayoría de dos tercios en el Senado.
El control de la Cámara Alta dará además a los demócratas poder para condicionar decisiones de política exterior y bloquear la confirmación de candidatos al Tribunal Supremo.
Trump afrontará así un Congreso hostil, capaz de poner bajo escrutinio a su administración y complicar el tramo final de su presidencia, sin posibilidad de optar a un tercer mandato en las elecciones de 2028.
Según las encuestas, los factores que más influyeron en este revés republicano fueron el enfado de los votantes ante la marcha de la economía, el alto precio de la gasolina, la guerra en Irán, el terror migratorio, la corrupción del Gobierno y las fijaciones ególatras de Trump.
Por todo lo anterior, los votantes tiñeron el mapa de azul en lugares en los que Trump había ganado de calle en 2024.
T/Con información de agencias

