El papa León XIV renovó este domingo su llamado a rezar por Venezuela, afectada por los terremotos que sacudieron el norte del país el 24 de junio, una tragedia que deja al menos 3.400 muertos confirmados y miles de damnificados, mientras continúan las labores de recuperación y evaluación de daños.
Al término del rezo del Ángelus, pronunciado desde el balcón del Palacio Apostólico, el Pontífice saludó a los integrantes del Coro de la Universidad de Mérida y dedicó unas palabras en español a las víctimas del desastre.
«Recuerdo siempre en mis oraciones a las víctimas del terremoto y a todo el pueblo venezolano: que el Señor lo sostenga en este momento tan difícil», afirmó.
Los dos sismos, registrados con apenas 39 segundos de diferencia, provocaron una de las peores catástrofes naturales de la historia reciente del país sudamericano.
Aunque las operaciones de búsqueda continúan en algunas zonas, las autoridades y los equipos internacionales de rescate han comenzado a concentrar sus esfuerzos en la recuperación de cuerpos, la asistencia humanitaria y la evaluación de la seguridad estructural de los edificios dañados, mientras sigue sin determinarse el número de personas que podrían permanecer bajo los escombros.
El impacto económico también continúa revisándose al alza.
Un informe de Naciones Unidas estima que los daños físicos directos ascienden a unos 37.000 millones de dólares, casi el triple de las primeras evaluaciones realizadas tras la catástrofe.
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud advirtió sobre el riesgo de brotes epidémicos en los campamentos temporales que albergan a miles de desplazados, e instó a reforzar el acceso al agua potable, el saneamiento y los servicios sanitarios para evitar una crisis de salud pública derivada del desastre.
T/Ansalatina
F/Cortesía

