El presidente de Rusia, Vladimir Putin, inicia este martes una visita de Estado a China con el objetivo primordial de cerrar importantes acuerdos con su homólogo , Xi Jinping en el marco del 25 aniversario del Acuerdo de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación firmado en 2001.
La llegada del mandatario ruso a Beijing ocurre apenas unos días después de la cumbre entre el líder chino y el presidente estadounidense, Donald Trump, lo que consolida a China como el «epicentro diplomático mundial».
Putin, acompañado por una delegación de 39 personas que incluye a los directivos de Rosneft y Gazprom, será recibido por Xi en la plaza de Tiananmén. Se prevé la firma de unos 40 acuerdos, incluyendo declaraciones conjuntas sobre un «nuevo orden mundial» y el fortalecimiento de la asociación estratégica.
Uno de los ejes central de la agenda es la energía donde Putin expresó su confianza en dar un «importante paso adelante» en la cooperación de hidrocarburos. El proyecto más esperado es la construcción del gasoducto Fuerza de Siberia-2, de 2.900 kilómetros, que transportaría gas a China a través de Mongolia.
La crisis en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz juegan un papel decisivo en estas negociaciones. Moscú argumenta que la inestabilidad en la ruta marítima, por donde China recibía hasta el 40 por ciento de su y el 30 por ciento de su gas licuado, proveniente de Qatar y Emiratos Árabes Unidos, hace imperativo un suministro terrestre fiable.
T/Telesur

