Misión lunar Artemis II regresa a la Tierra

La nave espacial Orion de la histórica misión Artemis II de la NASA regresó con éxito a la Tierra la noche de este viernes, frente a las costas de San Diego, en la costa oeste de Estados Unidos. Las fases de entrada, descenso y amerizaje incluyeron la separación del módulo de tripulación y del de servicio 42 minutos antes del impacto en el mar, seguida de una maniobra de ajuste de entrada. Posteriormente, se inició la interfaz de entrada cuando Orion penetró la atmósfera terrestre a unos 122 kilómetros de altitud, 13 minutos antes del amerizaje. En este tramo, la cápsula sobrevoló el océano Pacífico a unas 23.864 millas por hora (unos 38.400 km/h). Mientras Orion descendía a unos 122.000 metros, la nave espacial entró en un período de interrupción de comunicaciones de aproximadamente seis minutos, debido a la formación de plasma alrededor de la cápsula durante el pico de calentamiento, donde la tripulación experimentó una aceleración de hasta 3,9 veces la aceleración de la gravedad a nivel del mar. «Houston, aquí Integrity, los recibimos alto y claro», comunicó el comandante Reid Wiseman tras la pérdida de señal. Orion descendió hasta los 60 kilómetros de altitud, donde realizó una fase de planeo justo antes del vuelo atmosférico. La secuencia final incluye el despliegue de la cubierta del compartimento frontal entre los 10 y 7 kilómetros de altitud y, posteriormente, el despliegue de los paracaídas principales para bajar unos 5 kilómetros más. La nave tocó el agua del océano, soltando los paracaídas que la estaban frenando. Posteriormente, los equipos de rescate recogerán la cápsula del mar y la tripulación será evacuada de Orion y trasladada al buque USS John P. Murtha. Equipos de rescate los llevarán en helicóptero y, una vez a bordo, los astronautas se someterán a evaluaciones médicas antes de abordar un avión con destino al Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston. Primer vuelo del programa Artemis Orion despegó el pasado miércoles 1 de abril desde el complejo de lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral (Florida), siendo el primer vuelo de prueba tripulado del programa Artemis, un ambicioso proyecto de EE.UU. para establecer misiones regulares a nuestro satélite natural, con un costo estimado de al menos 93.000 millones de dólares desde 2012. Durante la misión, los tres astronautas estadounidenses —Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch— y uno canadiense, Jeremy Hansen, pasaron a bordo de la nave Orion aproximadamente diez días, logrando captar imágenes inéditas de la cara oculta de la Luna y de la Tierra. T y F/RT

Ingredientes de la vida podrían haberse formado más allá de la Tierra

Un equipo de investigadores japoneses confirmó que las muestras traídas del asteroide Ryugu contienen los componentes necesarios para formar ADN y ARN, las moléculas que sostienen la vida tal como la conocemos, recogen este martes medios locales. En 2014, la nave japonesa Hayabusa2 viajó 300 millones de kilómetros hasta Ryugu, un asteroide de 900 metros de ancho, y en 2020 trajo a la Tierra dos muestras de roca de 5,4 gramos cada una. Componentes del material genético En un estudio publicado en la revista Nature Astronomy, los científicos identificaron las cinco nucleobases fundamentales del ADN y el ARN —adenina, guanina, citosina, timina y uracilo— directamente en el material extraterrestre. El hallazgo sugiere que los componentes moleculares de la vida podrían haberse formado en el espacio hace miles de millones de años, y que asteroides como Ryugu podrían haberlos llevado a la Tierra primitiva, integrando el origen de la vida en una historia química cósmica más amplia. Según los especialistas, analizar estas muestras permitirá reconstruir la historia química de los asteroides primitivos y entender cómo se formaron y existieron estas nucleobases en todo el sistema solar. Estos resultados coinciden con descubrimientos previos en meteoritos como Murchison, que cayó en Australia en 1969, y Orgueil, en Francia en 1864, que ya habían revelado diversas moléculas orgánicas, incluidas nucleobases. T/Actualidad RTF/Toshiki Koga et al

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