Presidenta Delcy Rodríguez sostuvo reunión con Laura Dogu

La presidenta (E) de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvo una reunión con la encargada de Negocios de los Estados Unidos de América (EEUU) de la Unidad de Asuntos para Venezuela, Laura Dogu. Este encuentro, en el Palacio de Miraflores, se ha realizado en el marco de la agenda de trabajo entre la República Bolivariana de Venezuela y los EEUU. La Presidenta Encargada estuvo acompañada del presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez; el canciller de la República, Yván Gil, y del diplomático venezolano, Félix Plasencia. La encargada de Negocios de EEUU arribó al país el pasado sábado, 31 de enero, en horas de la tarde, a través del Aeropuerto Internacional “Simón Bolívar”, en compañía de otros funcionarios estadounidenses. Al encontrarse en tierras venezolanas, publicó en su cuenta de la red social X «estar listos para trabajar». Los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos se han trazado avanzar en una hoja de ruta para abordar asuntos de interés bilateral, por la vía del diálogo diplomático y sobre la base del respeto mutuo y del derecho internacional.

Trump insiste en que está negociando con el Gobierno cubano

El presidente de EE.UU., Donald Trump, afirmó este lunes que su país estaría «negociando» con Cuba. «En estos momentos estamos negociando con los líderes cubanos», dijo el inquilino de la Casa Blanca desde su despacho a la prensa, al ser consultado sobre un posible acuerdo con La Habana. En su intervención dio a entender que parte de ese posible acuerdo que estaría buscando con Cuba pasa por ocuparse de los migrantes cubanos que viven en EE.UU. «Tenemos mucha gente que vino de Cuba y que fue expulsada de Cuba, que huyó de Cuba […] A muchos les gustaría volver, a los hombres les gustaría al menos visitar a sus familiares; y creo que estamos muy cerca de conseguirlo», indicó. El mandatario hizo esa afirmación después de señalar que Cuba es «una nación fallida» que ahora no recibe «dinero de Venezuela ni de ningún otro lugar». T/RT F/AP

¿Se encamina EE.UU. hacia el fascismo?

Mineápolis ha vuelto a ser un símbolo doloroso de la violencia estatal en EE.UU. El pasado 7 de enero, Renee Nicole Good, ciudadana estadounidense de 37 años y madre de tres hijos, fue abatida durante un control de carretera por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El 24 de enero, Alex Pretti, enfermero de cuidados intensivos y trabajador del Centro de Asuntos de Veteranos, fue asesinado, de nuevo por agentes del ICE, mientras intentaba ayudar a una señora durante otra redada. Estas no son víctimas colaterales de disturbios, sino muertes ejecutadas por agencias federales en operativos dirigidos contra personas concretas. Y el lugar no es irrelevante. Mineápolis fue el epicentro de la revuelta antirracista de 2020 tras el asesinato de George Floyd por la policía local, un crimen grabado en directo que provocó la mayor ola de protestas en EE.UU. desde los años sesenta y puso el foco sobre la violencia policial estructural. Recordemos que cuando aquel estallido social sacudió al país, Donald Trump respondió con un lacónico y brutal «law and order [ley y orden]», pero esto no fue solo una consigna, sino una invocación a una genealogía política profunda. Medio siglo antes, George Wallace, el segregacionista gobernador de Alabama, había llevado ese discurso al paroxismo. Como recuerda Dan T. Carter en From George Wallace to Newt Gingrich, los mítines de Wallace eran liturgias violentas donde el culto a la patria herida, el odio a los otros y los llamamientos a disparar se fundían en un espectáculo sin disimulo. En 1968, en el Madison Square Garden, gritó: «En Alabama, el primero que coja un ladrillo recibe una bala en el cerebro». La tradición fascistizante de EE.UU. está incrustada en su ADN político. Desde el Ku Klux Klan hasta el Partido Nazi Americano de los años treinta —con actos públicos en ciudades como Nueva York—, pasando por milicias armadas contemporáneas como los Oath Keepers o los Proud Boys, el país ha albergado durante décadas un ecosistema reaccionario persistente. Y aquello que Wallace no logró institucionalizar, Trump lo está convirtiendo ahora en método de gobierno. Así, no es casual que, bajo su liderazgo, ICE haya ganado un protagonismo inédito, como brazo operativo de una forma nueva de gobernar que combina el miedo y el espectáculo. Sin embargo, EE.UU. no llega aquí desde la nada. La tradición fascistizante está incrustada en su ADN político. Desde el Ku Klux Klan hasta el Partido Nazi Americano de los años treinta —con actos públicos en ciudades como Nueva York—, pasando por milicias armadas contemporáneas como los Oath Keepers o los Proud Boys, el país ha albergado durante décadas un ecosistema reaccionario persistente. Ese universo, que combina supremacismo racial, culto a las armas y paranoia antigubernamental, no solo no ha desaparecido: se ha adaptado y fortalecido. Hoy encuentra expresión también en teorías conspirativas como QAnon, redes evangélicas ultra, «influencers» misóginos con millones de seguidores y medios que blanquean el odio. Es en esa base social y cultural donde se gesta el actual proyecto autoritario. Trump, en ese sentido, no inventa nada, pero sí lo capitaliza. Ya en el año 2000 intentó una candidatura personalista desde el marginal Partido Reformista, sin éxito. Fue su confluencia posterior con estos sectores —reaccionarios, desclasados y profundamente resentidos— lo que le permitió construir una narrativa capaz de condensarlos. Trump sigue jugando al antiestablishment, pero es parte del mismo: millonario, depredador, habituado al poder y vinculado a redes de impunidad como las reveladas por el caso Epstein. Bajo el lema «Make America Great Again», el proyecto MAGA articula un ideario profundamente reaccionario: nostalgia de un orden racial y patriarcal perdido, odio a las élites culturales, culto a la violencia y exaltación de la nación blanca herida. Su conexión con la tradición fascistizante no es meramente estética, sino estructural: promueve una visión jerárquica de la sociedad, deshumaniza al adversario y legitima el uso de la fuerza como vía de restauración del orden. Desde ahí, Trump logró capturar al Partido Republicano y cumplir su sueño (personal) de llegar a la presidencia. Durante su primer mandato, esta ofensiva pareció un fenómeno limitado. Pero el 6 de enero de 2021, el intento de toma del Capitolio demostró que aquello no era más que el prólogo de una reconfiguración más profunda. En su segundo mandato —el que atraviesa hoy EE.UU.— Trump, además, ha regresado con respaldo ampliado. Ya no es solo el líder de un movimiento radicalizado, sino una figura de consenso entre diversas fracciones que incluyen a sectores del capital financiero y tecnológico que antes se mostraban reacios. Trump sigue jugando al antiestablishment, pero es parte del mismo: millonario, depredador, habituado al poder y vinculado a redes de impunidad como las reveladas por el caso Epstein. Durante décadas, la oligarquía estadounidense no necesitó una dictadura abierta. Se sostuvo mediante una serie de mediaciones eficaces: el racismo estructural, que dividía a la clase trabajadora y legitimaba una violencia desigual; el anticomunismo como ideología nacional, que permitió perseguir toda disidencia y propuestas alternativas; y el mito del ascenso social, alimentado por el consumo, el crédito y una movilidad ascendente limitada, pero real. A ello se sumó un dispositivo crucial: la violencia proyectada hacia afuera. El consenso se desmorona. Y cuando eso falla, el capital necesita otras herramientas. Es ahí donde Mineápolis no solo es una ciudad golpeada, sino un ensayo general. Invasiones, guerras, golpes de Estado y sanciones permitieron a EE.UU. extraer recursos, aplastar gobiernos incómodos y mantener la cohesión interna mediante un enemigo externo funcional. Esa fórmula —represión hacia abajo, agresión hacia afuera, ilusión hacia adentro— permitió gobernar sin mostrarse abiertamente como un régimen autoritario. Pero todo eso ha entrado en crisis. Hoy, EE.UU. sufre un estancamiento económico estructural, inflación persistente, crisis habitacional, colapso de servicios públicos, endeudamiento crónico y pérdida de hegemonía internacional. El consenso se desmorona. Y cuando el consenso falla, el capital necesita otras herramientas. Es ahí donde Mineápolis no solo es una ciudad golpeada, sino un ensayo general. ICE actúa ya como policía política. La represión selectiva y

Llega a Venezuela nueva jefa de misión diplomática de EE.UU.

La embajadora Laura Dogu llegó a Caracas este sábado para reabrir la misión diplomática de Estados Unidos en Venezuela, según confirmaron fuentes del Departamento de Estado. Dogu se desempeñará como encargada de negocios de la Unidad de Asuntos de Venezuela y trabajará con personas del sector público y privado, así como con la sociedad civil, para impulsar un plan de tres fases. “Acabo de llegar a Venezuela. Mi equipo y yo estamos listos para trabajar”, ​​dijo Dogu en una publicación en redes sociales. La publicación incluía dos fotos de la nueva enviada bajando de un avión y caminando por la pista. El ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Yván Gil Pinto, celebró la llegada de Dogu y dijo en una publicación en redes sociales que le da la bienvenida “como parte de la agenda de trabajo” entre los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela, “orientada a establecer una hoja de ruta para trabajar en asuntos de interés bilateral, así como a abordar y resolver las diferencias existentes a través del diálogo diplomático y sobre la base del respeto mutuo y el derecho internacional”. A principios de esta semana, el Departamento de Estado informó al Congreso que planea utilizar un “enfoque gradual” para reanudar potencialmente los servicios en la embajada, lo que podría incluir la apertura de una instalación temporal. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, estableció un plan de tres fases para Venezuela marcado por una primera etapa de estabilización, otra de recuperación y finalmente la transición democrática. T/Con información de Globovisión

Nueva Ley de Hidrocarburos busca convertir el petróleo en mayor bienestar social

Desde el Palacio de Miraflores, la presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez, celebró este jueves la aprobación de la reforma parcial a la Ley de Hidrocarburos como un hito de unidad nacional. Durante la Gran Marcha de la Clase Obrera, Rodríguez destacó que, por primera vez, el instrumento legal contó con el respaldo de todos los sectores políticos en la Asamblea Nacional, simbolizando una cohesión inédita en defensa de la soberanía energética del país. Subrayó que esta reforma no fue un paso improvisado, sino un plan estratégico diseñado junto al Ejecutivo. «En esta ley está la impronta del Comandante Chávez y la visión de futuro del Presidente Nicolás Maduro.», afirmó ante la multitud de trabajadores petroleros que marcharon en respaldo a la normativa. Aprovechó el escenario para exaltar la labor de la clase obrera, calificándola como una fuerza de primera clase que se mantuvo al frente durante los momentos más críticos de la industria. Recordó que, pese al bloqueo económico y financiero, las manos laboriosas de los trabajadores han sido el motor para sostener la prosperidad y la paz social del pueblo venezolano. Sobre el impacto económico de la normativa en cuestión, expresó: «¿De qué sirven las reservas más grandes de petróleo del planeta si no las podemos convertir en salarios, en hospitales, en alimentación y en educación?». Finalmente, aseguró que este paso legislativo representa un «salto histórico cualitativo» que busca transformar la riqueza mineral en justicia social. «Esta Ley nos permite convertir las reservas más grandes del planeta en la felicidad más grande que pueda tener un pueblo», concluyó, reafirmando el compromiso del Gobierno con la recuperación del estado de bienestar. T y F/Prensa Presidencial

¿Qué sectores priorizan China y Reino Unido en sus acuerdos de cooperación?

El presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro británico, Keir Starmer, acordaron en Beijing que los dos países deben desarrollar una asociación estratégica integral estable y a largo plazo. El mandatario chino señaló que el beneficio mutuo y los resultados de ganancia compartida constituyen la esencia de la cooperación económica y comercial entre China y Reino Unido, por lo que los dos países deben expandir la cooperación mutuamente beneficiosa en educación, salud, finanzas y el sector servicios. También pidió a ambas partes llevar a cabo investigaciones conjuntas y aplicaciones industriales en los campos de inteligencia artificial, biociencia, nuevas energías y tecnologías bajas en carbono, entre otros, para lograr un desarrollo y prosperidad compartidos. «Se espera que el lado británico proporcione un entorno empresarial igualitario, justo y no discriminatorio para las empresas chinas», dijo Xi en la reunión con Starmer quien realizó la primera visita en ocho años de un primer ministro británico El presidente chino agregó que ambas partes deben mejorar los intercambios culturales y entre personas y facilitar aún más los viajes. Crecimiento y prosperidad A Reino Unido le gustaría mantener un compromiso de alto nivel con China, fortalecer el diálogo y el intercambio, y reforzar la cooperación en comercio, inversión, finanzas y medio ambiente, entre otros ámbitos, con el fin de apoyar el crecimiento y la prosperidad mutuos, señaló Starmer quien estuvo en China en visita oficial de Ambos países trabajarán para promover intercambios entre sus órganos legislativos y otros sectores, agregó. La prosperidad y la estabilidad de Hong Kong sirven a los intereses comunes de ambos países, y Reino Unido da la bienvenida a esa región como un puente único e importante entre los dos países, señaló el primer ministro. Esta visita, con una delegación de alrededor de 60 importantes representantes de organizaciones empresariales y culturales británicas, demuestra la amplitud de la cooperación Reino Unido-China, puntualizó el primer ministro. T/Con información de Xinhua F/Xinhua

Claves del histórico acuerdo de libre comercio entre India y la UE

La India y la Unión Europea (UE) formalizaron un acuerdo de libre comercio tras 18 años de complejas negociaciones. El pacto, calificado por el primer ministro indio Narendra Modi como «la madre de todos los acuerdos», integra a la segunda y cuarta economía del mundo en un mercado que representa el 25 % del PIB global y un tercio del comercio mundial. La firma oficial, realizada en Nueva Delhi con la presencia de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, marcó un punto de encuentro estratégico frente a las tensiones comerciales globales y la competencia de potencias como Estados Unidos y China. Se ve con muy pocos datos, aunque muy significativos para las aspiraciones de la UE. Ahora India grava los carros importados con un arancel del 110%, cuando el pacto entre en vigor bajará al 10%. Para poner en perspectiva estos porcentajes, cuando Estados Unidos inició una guerra comercial contra el mundo en marzo de 2025, elevó sus tarifas aduaneras al motor europeo hasta el 35%. Y cuando ambas partes alcanzaron un acuerdo el pasado verano para sellar al menos una tregua parcial, estos bajaron al 15%. Siempre es conveniente mirar cómo quedan las exportaciones de automóviles cuando la UE suscribe un acuerdo comercial. Alemania, su principal economía, ha sido durante décadas la gran potencia exportadora y tenía en el automóvil su bandera. Así que el motor da una primera medida que puede completarse también con el sector agroalimentario, porque al contrario de lo que pueda pensarse por los volúmenes de subvenciones que se manejan en la política agraria común —o tal vez por ellos—, la UE también es una gran potencia exportadora en este campo. No son estas las únicas varas de medir de un acuerdo que puede catalogarse como histórico. Los es por el tiempo que ha estado negociándose: casi 20 años. Pero también por los casi 20 billones de euros que suman los PIB de las dos áreas o por la cantidad de potenciales consumidores que abarca, más de 1.900 millones de personas o, lo que es lo mismo, el 23% de la población mundial. A pesar de esto, el acuerdo suscrito en Nueva Delhi es menos amplio que el alcanzado con Mercosur. En sus 19 capítulos no hay una liberalización plena del comercio, pero sí muy significativa. Fuentes de la Comisión apuntan que la liberalización de exportaciones para la UE llega al 97% del volumen actual (48.800 millones, según los datos de 2024) y al 91,5% de las importaciones (71.300 millones). El acuerdo, muy probablemente, encontrará muchos menos obstáculos en su camino de ratificación en las instituciones europeas. Desde luego, el sector agrícola que tantos problemas ve en el pacto con Mercosur no los encuentra ahora. “Acogemos con satisfacción la conclusión del acuerdo de libre comercio entre la UE y la India”, ha celebrado Copa-Cogeca, la organización que agrupa a agricultores y cooperativas agrícolas de la Unión. En su comunicado se habla de “avance significativo”, “equilibrio” y de los 1.450 millones de consumidores a los que se podrá acceder más fácilmente cuando el pacto entre en vigor. Estas son las claves de un acuerdo que la India puede ratificar en mes y medio, apuntan fuentes de Bruselas. Aunque también admiten que el proceso en la Unión no será tan rápido. Hay que traducir los textos del inglés a otras lenguas, lo que suele tardar meses, y seguir los procedimientos internos de ratificación. Llevará “más de un año”, estiman. Automóvil La rebaja arancelaria para uno de los grandes sectores exportadores de la UE es muy considerable: del 110% al 10%. Aunque hay límites: solo se aplicará a una cuota exportadora de 250.000 coches, 160.000 vehículos de combustión y 90.000 eléctricos. Con todo, estos números mejorarán mucho la posición competitiva de los vehículos europeos, especialmente alemanes, en la India. El Instituto Kiel para la Economía Mundial cifra que en 2025 los tres grandes grupos germanos (Mercedes, BMW y Volkswagen) vendieron en el subcontinente asiático unas 154.000 unidades. A la inversa, la industria automovilística india se beneficia incluso más. Su cuota de venta anual llega a 625.000 automóviles. Explican fuentes que estos números son equilibrados porque el mercado europeo del motor es mucho más grande que el indio. La liberalización sí que es total para los fabricantes de componentes. “No hemos logrado nuestra ambición final, que era liberalizar por completo el comercio en las dos direcciones, pero hemos logrado buenas cuotas”, defienden fuentes de la negociación. Acero Este era un escollo importante. La industria siderúrgica europea está en crisis y la India es uno de los grandes productores en el mundo. El acuerdo recoge un límite a la importación de 1,6 millones de toneladas libres de aranceles. Actualmente, el país asiático vende unos 4 millones de toneladas anuales a la UE. A la inversa el volumen es menor, pero el mercado indio, como el de otros países productores, sigue necesitando acero europeo. El motivo es que este de muy alta calidad, y por tanto el único válido para algunos trabajos. Agroalimentación Este punto siempre resulta muy delicado en las negociaciones comerciales de la UE. La capacidad de movilización del campo, sobre todo en Francia, y la protección a las denominaciones geográficas de vinos, aceites o quesos (denominaciones que en el resto del mundo no se entienden igual) suelen ser un escollo. Sin embargo, en esta ocasión, a la vista de las primeras reacciones no parece que vaya a provocar grandes confrontaciones. A esto puede haber contribuido que hay productos que quedan fuera del acuerdo: azúcar, arroz, carne de pollo y de vacuno, leche en polvo, plátanos, miel o ajos. Sí que han entrado en el pacto el vino, la cerveza o las bebidas espirituosas. Para el primero, la reducción arancelaria es del 125% al 20% si el precio de la botella está por encima de los 10 euros; y al 30% si está debajo. La rebaja se producirá durante un proceso de adaptación que durará siete

La Doctrina China vs. la Doctrina Donroe

Tras el impacto inicial que provocó el ataque de Estados Unidos a Venezuela, muchas miradas se desplazaron rápidamente hacia China, no sólo por su peso específico en el escenario global, sino también por sus vínculos con Caracas, sobre todo en materia energética/petrolera. Consciente de esa expectativa, Beijing reaccionó con previsible celeridad y se ubicó entre los primeros actores internacionales en calificar la invasión como un acto de unilateralismo, intimidación y violación de las normas fundamentales del derecho internacional. Esa postura – ratificada luego en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) – se erigió como la antítesis de la aggiornada “Doctrina Donroe”, aquel principio de política exterior que supo resumirse en la frase “América para los americanos”, es decir, para los EEUU. “Todos los países deben aceptar los caminos de desarrollo de otros países elegidos independientemente por sus pueblos, además de respetar el derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas. Los países más importantes, en particular, deben dar el ejemplo”, afirmó el presidente Xi Jinping a 48 horas del ataque, en un inequívoco mensaje que no necesitó identificar nombres para que el mundo supiera de quién estaba hablando. “Nunca hemos creído que algún país pueda desempeñar el papel de policía del mundo, ni estamos de acuerdo con que alguien se arrogue la condición de juez internacional”, completó el canciller Wang Yi, al defender los principios del multilateralismo y subrayar que la soberanía y la seguridad de los Estados deben estar protegidas por el derecho internacional, y no por la ley del más fuerte. En esa línea, artículos editoriales del aparato oficial de comunicación – Xinhua, Diario del Pueblo, CCTV, China Daily y el Global Times, entre otros medios – fueron aún más explícitos al describir la ofensiva de EEUU como “un acto indignante que desnuda quién es el verdadero violador del derecho internacional” y un intento de “expandir su dominio hemisférico para controlar recursos estratégicos”, en particular el petróleo venezolano. “Lanzar un ataque militar contra un país soberano en nombre de la ‘aplicación de la ley’ y detener por la fuerza al presidente de otro país recurriendo a un poder abrumador es un escenario tan indignante que incluso a los guionistas de Hollywood les costaría imaginarlo”, sostuvieron. Además de las primeras condenas oficiales, los lineamientos de la posición de Beijing quedaron expuestos durante la reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, realizada esta semana en Nueva York a pedido de la propia Venezuela, junto con Colombia, Rusia y China. En ese ámbito, el representante chino Sun Lei marcó la contradicción que EEUU, pese a ser miembro del organismo, haya “pisoteado” no sólo la soberanía, la seguridad, los derechos e intereses legítimos de Venezuela, sino también los principios internacionales de igualdad soberana, no intervención en los asuntos internos, solución pacífica de las controversias y prohibición del uso de la fuerza. “Estados Unidos – sintetizó Sun – ha ubicado su propio poder por encima del multilateralismo, y las acciones militares por encima de los esfuerzos diplomáticos, lo cual representa una grave amenaza para la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe (ALC), e incluso a nivel internacional”. En este contexto, China recordó que Washington ya había ignorado al Consejo de Seguridad de la ONU cuando decidió “emprender operaciones militares contra Irak, atacó instalaciones nucleares de Irán, e impuso sanciones económicas, ataques y ocupaciones armadas en varios países de ALC”, provocando “conflictos persistentes, inestabilidad y un inmenso sufrimiento de la gente común y corriente”. “Las naciones de ALC son fuerzas importantes para mantener la paz y la estabilidad mundiales, y tienen todo el derecho de elegir de manera independiente sus caminos de desarrollo y a sus socios. Ningún país puede actuar como el policía del mundo, ni pretender ser juez internacional”, insistió Sun, con una frase textual de la bajada de línea del canciller Wang Yi. Acostumbrada a ser demonizada por Estados Unidos, China delineó parte de su posición en desvirtuar la retórica que presenta al presidente Donald Trump como supuesto guardián de la libertad mundial, y explicar cómo Washington no tuvo reparos en violar el Artículo 2 (4) de la Carta de la ONU, el principio fundamental del derecho internacional que prohíbe el uso o la amenaza de la fuerza contra la soberanía y la integridad territorial de los Estados. Al respecto, desde Beijing rechazaron las maniobras que intentaron trasladar lo ocurrido en Venezuela a un hipotético escenario en Taiwán, al recordar que la invasión a un país soberano poco tiene que ver con una cuestión interna china, que involucra a una isla considerada parte de su territorio, tal como lo reconoció la Resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU (1971). “China jamás invadiría Taiwán porque es una región inalienable del país, pero eso no significa que se quedaría de brazos cruzados si alguna provincia intentara declarar su independencia”, aclararon fuentes diplomáticas. En su intención de diferenciarse de la “Doctrina Donroe”, China también recordó que en 2025 lanzó su Iniciativa de Gobernanza Global, compuesta por 5 principios fundamentales, entre ellos el compromiso con la igualdad soberana, el estado de derecho internacional, el multilateralismo, un enfoque centrado en las personas y la búsqueda de resultados concretos. El bloque del Sur Global (integrado por unos 140 países emergentes), la Iniciativa de la Franja y la Ruta (con 150 naciones y 30 organizaciones internacionales) y el Brics ampliado (de 11 miembros plenos y un grupo creciente de asociados) fueron otras iniciativas que Beijing rescató por estos días a la hora de defender su principio de Comunidad de Destino Compartido de la Humanidad, un nuevo orden internacional que, según destacaron, se ubica en las antípodas de las políticas hegemónicas extremas que se expresaron en el ataque a Venezuela. Sin eufemismos, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos advirtió que desde el 3 de enero – cuando comenzó la incursión armada – todos los países del planeta son menos seguros. La portavoz Ravina Shamdasani destacó que la acción

Lin Jian: Taiwán revela su naturaleza belicista con desesperada compra de armas

Lin Jian, portavoz de la cancillería de China, destacó este lunes que los ejercicios militares del Comando del Teatro de Operaciones Oriental del Ejército Popular de Liberación constituyen una medida disuasoria contra las fuerzas separatistas que buscan la «independencia de Taiwán». «Las autoridades del Partido Democrático Progresista de Taiwán se aferran obstinadamente a la postura secesionista de la ‘independencia de Taiwán’. Intentan ‘buscar la independencia solicitando el apoyo de EEUU”, señaló en conferencia de prensa. Al pronunciarse sobre la venta de armas por parte de Estados Unidos por más de 11 mil millones de dólares, sostuvo que la “masiva y desesperada compra de armas” por el gobierno taiwanés “revela aún más su verdadera naturaleza de provocadores, saboteadores de la paz y belicistas”. “Cualquiera que intente armar a Taiwán para contener a China solo envalentonará a los separatistas y acercará el Estrecho de Taiwán al peligro de un conflicto armado”, afirmó el funcionario. El Gobierno Chino ha ratificado en múltiples oportunidades que el principio de una sola China es la base fundamental para el desarrollo de las relaciones con otros países. “Todos los intentos de frenar la reunificación de China fracasarán invariablemente”, indicó “Nada disuadirá a China de defender su soberanía nacional, su seguridad y su integridad territorial. Cualquiera que se pase de la raya o provoque al respecto se enfrentará a la firme respuesta de China”, sostuvo. Por su parte, la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado de China señaló que los ejercicios militares están dirigidos contra las actividades secesionistas de la “independencia de Taiwán” y la injerencia de fuerzas externas. La oficina subrayó que estas acciones no están dirigidas en modo alguno contra los compatriotas de Taiwán. T/Con información de Xinhua

Comando del ejército chino realiza ejercicios disuatorios alrededor de Taiwán

Múltiples fuerzas del Comando del Teatro Oriental del Ejército Popular de Liberación (EPL) de China comenzaron este lunes los ejercicios denominados «Justice Mission 2025» alrededor de la isla de Taiwán, según informó Shi Yi, portavoz del comando del teatro. El comando está enviando tropas de su Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Fuerza de Cohetes para realizar maniobras en el estrecho de Taiwán y en las zonas al norte, suroeste, sureste y este de la isla, dijo Shi. Los ejercicios se centrarán en áreas como el patrullaje de preparación para el combate marítimo-aéreo, el ataque conjunto con superioridad completa, el bloqueo de puertos y zonas clave, así como la disuasión multidimensional por fuera de la cadena de islas, añadió el vocero. «Con buques y aeronaves acercándose a poca distancia a la isla de Taiwán desde diferentes direcciones, tropas de múltiples servicios participan en asaltos conjuntos para poner a prueba sus capacidades de operaciones conjuntas», puntualizó. El portavoz señaló que se trata de una firme advertencia contra las fuerzas separatistas de la «independencia de Taiwán» y la injerencia externa, y una acción legítima y necesaria para salvaguardar la soberanía y la unidad nacional de China. Las maniobras comenzaron 11 días después de que Estados Unidos anunciara la venta de armas a Taiwán por valor de 11.100 millones de dólares, el mayor paquete de armamento jamás destinado a la isla, lo que provocó la protesta del Ministerio ​de Defensa chino y la advertencia de que el ejército «tomaría medidas contundentes» como respuesta, reportó Reuters. T/Con información de Reuters

Scroll hacia arriba