Acuerdo de La Meca podría ser el modelo para una nueva arquitectura de seguridad regional

T/Sabena Siddiqui El hecho de que Türkiye, Arabia Saudí y Pakistán se hayan unido bajo un mismo paraguas de seguridad constituye una poderosa declaración geopolítica. No es poco, dados los hechos: Ankara cuenta con el segundo ejército más grande de la OTAN, el reino de Arabia Saudí es uno de los principales exportadores de energía a nivel mundial, y Pakistán es la única potencia nuclear del mundo musulmán. En el contexto de una reconfiguración de Oriente Medio ante de la guerra entre Estados Unidos vs. Irán, el Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca representa un paso clave hacia la reestructuración de la seguridad regional. Mientras las potencias regionales reevalúan las vulnerabilidades expuestas por este conflicto, y las amenazas que podrían surgir tras él, el nuevo triángulo estratégico ha comenzado a tomar forma. Pero, como señaló el ministro de Relaciones Exteriores de Türkiye, Hakan Fidan, el acuerdo de defensa “no nombra a ningún enemigo común ni tiene como objetivo ningún país específico”. En su lugar, el acuerdo es más bien una señal de que los tres países se mantendrían unidos frente a las amenazas de seguridad compartidas, y restaurarían el equilibrio en la región. Y este concepto cobra relevancia en un momento en que las tensiones regionales provocadas por la guerra entre Estados Unidos e Irán siguen sin resolverse, los mercados energéticos continúan enfrentando incertidumbre, y los esfuerzos diplomáticos aún no han logrado resultados sostenibles. En los próximos días, más países podrían sumarse al Acuerdo de La Meca. El presidente de Türkiye, Recep Tayyip Erdogan, ha dejado claro que el pacto permanece “abierto a la participación de todos los países hermanos que busquen la paz, la prosperidad y la estabilidad” en la región. Y hay indicios de que la próxima incorporación podría ser Egipto. Pero esta idea de una alianza de defensa regional ya existía desde hace tiempo. En enero de este año, antes de que comenzara la guerra con Irán, el exprimer ministro de Qatar Hamad bin Jassim bin Jaber Al Thani había impulsado una asociación de seguridad con Egipto, Arabia Saudí, Türkiye y Pakistán, calificándola de una “necesidad urgente”. Incluso cuando la guerra entre Washington y Teherán finalmente termine, es probable que continúe la diversificación de las asociaciones de defensa, ya que, según parece, los Estados del Golfo habían comenzado a reevaluar su situación incluso antes de que estallara el conflicto. Aunque llevaban años considerando la seguridad colectiva y la coordinación, el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) no logró implementar una estrategia de seguridad conjunta sostenida ni siquiera después del ataque israelí a Qatar en 2025. Tras haber recibido una fuerte retaliación por parte de Irán, es probable que los estados del CCG se vean atraídos hacia acuerdos de seguridad orientados a las múltiples capas, a pesar de las garantías de seguridad de Washington, ya que sienten una fuerte necesidad de opciones de respaldo. Cabe destacar que la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) ha expresado su reconocimiento y apoyo al Acuerdo de La Meca, calificándolo de “paso estratégico importante, que refleja el compromiso de los tres países de fortalecer la cooperación regional e internacional”. En definitiva, aunque el Acuerdo de La Meca no puede convertirse en un sustituto del CCG ni de las asociaciones de seguridad estadounidenses, sí podría ayudar a sincronizar estratégicamente a los Estados más pequeños que sean compatibles. ¿Un paraguas de seguridad regional? Al introducir una dimensión geográfica en la seguridad de Oriente Medio, el marco Türkiye-Arabia Saudí-Pakistán trasciende los límites regionales al crear un eje Anatolia-Península Arábiga-Asia del Sur. A medida que sume más miembros, este acuerdo trilateral podría convertirse en una plataforma de seguridad con mayor alcance y de propiedad regional. El principio de “defensa mutua” otorga al Acuerdo de La Meca una relevancia que va más allá de la cooperación militar convencional, y podría resultar atractivo para los Estados de la región que buscan crear mecanismos de defensa más definidos, autóctonos y de múltiples capas. Dado que los desafíos de seguridad de Oriente Medio traspasan las fronteras nacionales –con  ataques de misiles y drones, amenazas a la infraestructura energética, inseguridad marítima y guerra cibernética—, una red de seguridad que vincule las fortalezas de todos sus miembros puede ofrecer una mejor respuesta. De hecho, cada Estado podría participar en el área específica en la que es competente, sin sobrecargarse ni asumir obligaciones de defensa idénticas. Pero, al final del día, la mayor prueba será la implementación. Si el Acuerdo de La Meca logra desarrollar la interoperabilidad y la infraestructura necesaria para actuar de forma colectiva, podría sentar el primer bloque de construcción de una arquitectura de seguridad regional sostenible e integral. Dado que se supone que el pacto de La Meca debe complementar, en lugar de superponerse o sustituir, ningún acuerdo o vínculo de seguridad preexistente, Ankara, Riad e Islamabad equilibrarán sus compromisos dentro de organizaciones como la ONU, la OTAN, la OCI, la OCS y otros acuerdos bilaterales y multilaterales. Dado que la alianza es de naturaleza puramente defensiva, no altera los compromisos de los tres Estados firmantes respecto a ningún acuerdo preexistente con otros países. Por ejemplo, Riad firmó recientemente un acuerdo de cooperación nuclear civil entre Estados Unidos y Arabia Saudí con Washington, aunque algunos de sus términos aún están en discusión. El reino también tiene un pacto de defensa exclusivo con Pakistán en el marco del Acuerdo de Defensa Mutua Estratégica (SMDA, por sus siglas en inglés), vigente desde septiembre del año pasado, que también considera que una agresión contra cualquiera de los dos países constituye una agresión contra ambos. Por otro lado, Ankara es miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y opera dentro de un marco de seguridad transatlántico ya establecido. En paralelo, Türkiye ha mantenido vínculos estratégicos con Pakistán durante décadas. Recientemente, Islamabad y Ankara se unieron a una coalición marítima de defensa multinacional de 14 miembros liderada por Arabia Saudí, completamente independiente del Acuerdo de La Meca, cuyo objetivo es proteger sus rutas de transporte marítimo y comercio energético de los

Del control de la IA a los robots casi humanos: el dilema del amor artificial en China

T/Fernando Capatondo F/Cortesía Hay una escena en Her, la película que Spike Jonze estrenó en 2013, donde Theodore camina por una playa mientras conversa con Samantha. Ella conoce sus miedos, entiende sus silencios y siempre encuentra la palabra justa para reconfortarlo. Contada así, parecería una historia de amor más, pero el detalle clave es que el espectador nunca llega a ver el rostro de Samantha. Solo puede escucharla porque ella es una inteligencia artificial, una limitación tecnológica que pasa a segundo plano ante lo verdaderamente inquietante del film: la revelación de hasta qué punto un algoritmo podía ocupar, con desconcertante naturalidad, el espacio de una relación humana. Trece años después, esa pregunta dejó de pertenecer exclusivamente a la ciencia ficción. Casi al mismo tiempo que la empresa china Ubtech presentara uno de los robots humanoides de compañía más ambiciosos del país, Beijing comenzó a aplicar una fuerte regulación sobre los vínculos emocionales de los usuarios con la IA. La nueva normativa – elaborada por la Administración del Ciberespacio de China (CAC) junto con otros cuatro organismos – establece restricciones para plataformas capaces de imitar personalidades, emociones y estilos de conversación humanos; obliga a detectar señales de dependencia psicológica y exige advertencias cuando el tiempo de interacción se vuelve excesivo. En el caso de los menores de edad, pone límites para los sistemas que simulan roles como los de padres y madres, además de restringir contenidos que puedan inducir a autolesiones, conductas peligrosas o estados emocionales extremos. Cuando la regulación entró en vigor, el 15 de julio pasado, los llamados «novios de IA» ya habían dejado de ser una extravagancia tecnológica. Aplicaciones capaces de recrear la voz de un familiar fallecido, interpretar un personaje ficticio o convertirse en un interlocutor disponible las veinticuatro horas del día habían encontrado millones de usuarios, especialmente entre los jóvenes. El fenómeno abrió un mercado que prometía compañía permanente, conversaciones personalizadas y una relación sin conflictos, un escenario que empezó a preocupar al gobierno chino. Apenas unos días antes de la entrada en vigor de las nuevas reglas ocurrió un hecho que terminó de darle actualidad al debate. La empresa Ubtech presentó la serie Uworld U1, promocionada como el primer robot humanoide ultrabiónico de compañía producido en masa. Pero el anuncio no se limitó al robot. La compañía informó que desarrolla futuras versiones que incorporarían la posibilidad de recrear el rostro y la voz de personas concretas mediante reconstrucción facial 3D y clonación de sonidos. Según la firma, podrían utilizarse para acompañar a adultos mayores que viven solos o a familias separadas por largas distancias, un programa para el que incluso anunció la donación de un centenar de unidades. “Creo que dentro de 10 o 20 años, la próxima generación podría enamorarse de los robots humanoides”, declaró Zhou Jian, fundador y director ejecutivo de UBTech, al medio empresarial chino LatePost. Sin embargo, aclaró que la empresa no quiere «simplemente crear un robot sexual», sino más bien un compañero que «no te diga que eres molesto», que «permanezca con los usuarios sin importar lo que estén haciendo» y que «juegue y vea series de televisión contigo». Los modelos actuales ya exhiben una piel sintética con poros, arrugas y cientos de microexpresiones faciales capaces de sostener conversaciones cara a cara con un nivel de realismo inédito. La empresa aseguró haber recibido 13.361 pedidos de preventa, con precios que oscilan entre 16.500 (modelo U1 Lite) y casi 145.000 dólares (versión U1 Ultra más equipada). La escena resulta difícil de pasar por alto: el mismo país que comenzó a regular los vínculos emocionales con la IA acaba de presentar una máquina diseñada para volver esas relaciones cada vez más humanas. La frontera emocional La situación plantea una pregunta que excede el caso chino: ¿hasta dónde una relación con una máquina puede considerarse una forma legítima de compañía y cuándo empieza a convertirse en una dependencia que requiere intervención? Especialistas en ética tecnológica advierten que el desafío consiste en proteger a los usuarios vulnerables, sin convertir todo vínculo con una IA en un problema. La investigadora Kate Darling, experta en interacción humano-robot del MIT Media Lab, sostiene que la tendencia a establecer vínculos con los robots responde menos a la inteligencia de las máquinas que a una característica profundamente humana. «No nos vinculamos con los robots porque creamos que están vivos, sino porque estamos programados para proyectar vida y sentimientos en las cosas que se mueven en nuestro espacio físico», explica. La regulación también responde a una preocupación que excede la tecnología. Detrás de la norma aparece la crisis demográfica que China intenta revertir. En 2025, registró 7,92 millones de nacimientos y 11,31 millones de fallecimientos, sumando su cuarto año consecutivo de descenso poblacional.  Especialistas vinculan esta situación con el elevado costo de la vivienda, la incertidumbre laboral de los jóvenes, el retraso de los matrimonios y el acelerado envejecimiento de la población. Aunque ningún documento atribuye la crisis demográfica a las parejas virtuales, la nueva regulación refleja la preocupación oficial por el impacto que estos sistemas podrían tener sobre los vínculos personales, en un contexto de caída sostenida de los nacimientos. Algunos casos recientes terminaron reforzando los argumentos del gobierno. La aplicación Glow, desarrollada por la empresa Minimax, fue retirada del mercado después de que la propia compañía reconociera que cerca del 80 % de las conversaciones mantenidas con la IA tenían contenido sexual. Al mismo tiempo, la plataforma Zhumengdao quedó bajo investigación en Shanghái por la difusión de materiales considerados inapropiados para menores. La frontera tecnológica En ese nuevo escenario regulatorio, las principales compañías tecnológicas comenzaron a modificar sus servicios. ByteDance anunció que desactivaría las funciones de acompañamiento emocional de Doubao y abrió un período de transición para que los usuarios conservaran sus datos. Alibaba hizo lo mismo con los agentes antropomórficos de Qianwen, mientras Tencent retiró herramientas equivalentes de Yuanbao. Aunque las compañías atribuyeron los cambios a ajustes de sus productos, las modificaciones coincidieron con la entrada en vigor del nuevo marco regulatorio y fueron interpretadas como

¿Por qué realizarán nueva reunión en octubre sobre disciplinamiento del PCCh?

La quinta sesión plenaria del XX Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) se celebrará en Beijing en octubre, según una decisión tomada en una reunión del Buró Político del Comité Central del PCCh. En la sesión, el Buró Político informará sobre su trabajo al Comité Central del PCCh, y también se estudiarán cuestiones importantes sobre el impulso del disciplinamiento integral y riguroso del Partido, de acuerdo con la agenda principal del evento. A pesar de los importantes avances logrados desde el XVIII Congreso Nacional del PCCh, el disciplinamiento integral y riguroso del Partido enfrenta nuevas circunstancias y desafíos en medio de profundos cambios en los entornos nacional e internacional, determinaron en la reunión. Puntos clave del encuentro Llamado a reconocer plenamente la importancia de impulsar con firmeza el disciplinamiento integral y riguroso del Partido, Necesidad de adoptar estándares más elevados y tomar medidas más concretas para abordar los problemas prioritarios que enfrenta la construcción del Partido, al tiempo que se consolida y fortalece el sano entorno político fomentado por el disciplinamiento del Partido. Abordaron la importancia de defender y fortalecer el liderazgo centralizado y unificado del Comité Central del PCCh, centrándose en los esfuerzos para fortalecer la capacidad de gobernanza a largo plazo del Partido, preservar su carácter avanzado y su pureza, y mantener los estrechos vínculos con el pueblo, adhiriéndose con firmeza a principios rigurosos y mejorando los sistemas para el ejercicio del disciplinamiento integral y riguroso. Igualmente, se afirmó que es importante garantizar que el PCCh siga siendo un partido gobernante marxista dinámico que se mantenga a la vanguardia, goce del apoyo incondicional del pueblo, resista todas las pruebas y sirva como un sólido núcleo de liderazgo para la construcción del socialismo con peculiaridades chinas. Xi Jinping, secretario general del Comité Central del PCCh, presidió la reunión en la que también se analizó y estudió la situación económica actual y se adoptaron disposiciones sobre el trabajo económico en la segunda mitad de este año. T/Con información de Xinhua F/Xinhua

Cosecharás tu otra siembra: la China rural también cobra entradas

T/Fernando Capotondo F/Cortesía A China le gusta apabullar con las estadísticas de su campo para explicar cómo un país con apenas el 9 por ciento de la tierra cultivable del planeta logra alimentar a casi una quinta parte de la humanidad. Al lado de la foto del último récord de 714,9 millones de toneladas de cereales – un volumen equivalente al de India, Estados Unidos y Brasil juntos -, ahora se suma una reconversión comercial que involucra a miles de establecimientos rurales, donde el negocio tradicional de las cosechas convive con un cobro de entradas inimaginable hace algunos años. Con el nombre de agricultura del ocio, el modelo propone experiencias rurales para quienes crecieron rodeados de edificios y descubren que las verduras no nacen en la góndola del supermercado. No se trata de un público marginal. Hoy, el 67,9 por ciento de los chinos vive en áreas urbanas, una transformación demográfica que amplió la demanda por este tipo de escapadas a granjas que ofrecen alojamiento, gastronomía y cosechas abiertas al público.  Precisamente, con estos servicios arrancó otro negocio. En muchos casos, los ingresos dejaron de depender sólo de la comercialización de arroz, frutas o té para sumar a miles de turistas dispuestos a pagar por pasar unas horas en el campo. En 2024, el sector generó más de 132.000 millones de dólares y, según datos oficiales, alrededor de 587.000 explotaciones rurales ya participan de estas actividades en todo el país. Aunque suene extraño para un país que parece haber inventado todo, la idea no nació en Beijing. Ya existían experiencias similares en Japón, Corea del Sur y varias naciones europeas. La diferencia, eso sí, fue que China hizo lo que ya demostró saber hacer: tomó una idea conocida y la convirtió en un fenómeno de escala nacional, en un contexto marcado por el envejecimiento demográfico y las profundas diferencias de desarrollo entre las ciudades costeras y las áreas más empobrecidas del interior. El crecimiento de la agricultura del ocio coincide con la segunda fase de una estrategia de revitalización que impulsa el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales. Tras declarar erradicada la pobreza extrema en 2021 – una meta política de fuerte carga simbólica para el gobierno -, el objetivo oficial pasó a ser la consolidación de los avances alcanzados en el campo mediante el desarrollo de nuevas actividades económicas. En 2025, el ingreso disponible per cápita de la población rural alcanzó los 24.456 yuanes, registrando un alza del 6 por ciento respecto al año anterior. Para Wu Liyun, profesora de la Universidad de Estudios Internacionales de Beijing, «el turismo puede devolverle habitantes al campo», en un entorno demográfico en el que dos de cada tres ciudadanos viven en ciudades. A su juicio, la llegada de visitantes favorece inversiones en infraestructura, genera empleo y crea incentivos para que parte de los jóvenes que emigraron a las ciudades regresen a emprender en sus lugares de origen. De este modo, el campo deja de vender solamente alimentos y ofrece tranquilidad, identidad local y una versión idealizada de la vida rural dirigida, sobre todo, a la clase media urbana. Un ejemplo de este despliegue es el parque ecoturístico rural Rice-Fish Space, ubicado en la provincia de Sichuan, en el suroeste del país. Es un complejo de 70 hectáreas que combina arrozales con la cría de peces mediante un sistema de economía circular que permite ahorrar entre un 20 y un 30 por ciento de agua, además de reducir en más de un 40 por ciento el uso de fertilizantes químicos. “Pasamos de ‘vender arroz’ a ‘vender paisajes’”, resume el responsable del lugar, Zhao Jianwen, en un informe de Xinhua. A esta reconversión visual se suma una curiosidad tecnológica: en muchas regiones, las cosechas ya no se detienen al caer el sol y continúan durante las 24 horas gracias al uso de drones equipados con sistemas de iluminación de alta potencia. Esta dinámica de trabajo nocturno se ha convertido en otra atracción de los establecimientos rurales, donde los turistas observan desde los miradores cómo los campos brillan bajo el vuelo de los dispositivos. Cada región encontró su propia manera de facturar. En los alrededores de Beijing y Shanghái, el negocio tomó la forma de granjas de fin de semana para que los hijos de los ejecutivos conozcan la tierra; en el sur tropical de Yunnan, las plantaciones de té se reciclaron en hoteles de diseño con talleres de degustación ancestral, mientras que en las provincias interiores como Guizhou, son las terrazas de cultivos tradicionales y las minorías étnicas las que se convirtieron en el decorado de fondo de una industria que comercializa autenticidad empaquetada. La nostalgia rural sola no alcanza para explicar el negocio. El turismo interno chino buscó válvulas de escape tras la pandemia y millones de habitantes de las grandes ciudades optaron por escapadas breves de corta distancia. La masiva mejora de la infraestructura vial y ferroviaria facilitó esos desplazamientos, abriendo oportunidades para localidades que hasta hace pocos años dependían exclusivamente de la agricultura de subsistencia. A pesar de lo logrado, el modelo difícilmente pueda tapar las grietas estructurales del agro chino, como la pérdida de suelo cultivable frente al asfalto. Al respecto, el sociólogo Ye Jingzhong, decano de desarrollo rural en la Universidad Agrícola de China, advierte de manera crítica sobre los riesgos de esta transformación, señalando que «el desarrollo rural está dominado por la lógica urbana, que trata al campo como un mero espacio de consumo». Para el especialista, esta expansión genera una dependencia riesgosa de una demanda externa y corre el riesgo de convertir aldeas históricas en parques temáticos donde la identidad real se subordine a la rentabilidad. En un país habituado a la producción en masa, el campo encontró una segunda cosecha. Esta vez no viaja en un tren cargado de granos. Llega en un automóvil eléctrico, se comparte en Douyin (la versión china de TikTok) y vuelve a la ciudad con una bolsa de verduras bajo el brazo. Es una experiencia que el supermercado nunca podría

Nadie se salva solo: la mano visible del Estado en las OPC de China

A las 9 de la mañana, Huang Feng abre la puerta de cristal y se dirige a su puesto de trabajo en el Parque Tecnológico Tianfu de Chengdu, en la provincia de Sichuan, al suroeste de China. Exdirector creativo de una agencia de publicidad, su tarjeta de presentación ahora lleva la palabra «Fundador». La empresa en la que trabaja tiene un solo empleado. Él mismo. Así comienza un reciente informe de la agencia de noticias Xinhua sobre el auge de las empresas unipersonales (OPC) en la República Popular China, un país que construyó buena parte de su desarrollo sobre una lógica colectiva y hoy tiene más de 16 millones de empresas unipersonales, equivalentes al 27,4% del total de compañías del país, según el Libro Blanco sobre las Empresas Unipersonales en China 2026, elaborado por la plataforma especializada OPC Quan. No es un fenómeno nuevo. La Ley de Sociedades china ya las contemplaba desde 2006, aunque durante años tuvieron una presencia marginal por las dificultades que implicaba ponerlas en marcha. La irrupción de la inteligencia artificial (IA) cambió ese escenario y, ahora, herramientas como DeepSeek, OpenClaw o Zhipu AI permiten que una sola persona pueda asumir tareas que antes requerían equipos completos, con todo lo que eso implica para la eliminación de empleos y, al mismo tiempo, el surgimiento de nuevas oportunidades, tal como lo explica Liu Yiming, profesor asociado de economía en la Universidad de Shandong. «Las empresas unipersonales – plantea Liu – rompen con las limitaciones del empleo tradicional, a través de un modelo que permite a profesionales, autónomos y graduados universitarios convertir sus habilidades en valor empresarial. Sin una gran inversión, viven en primera persona la transición de empleado a emprendedor”.  La oficina se achicó, es verdad. Y el organigrama también. Aunque, en China, hasta el individualismo parece haber aprendido a trabajar en equipo. La otra mano Si Adam Smith imaginó una mano invisible ordenando el mercado, el auge de las OPC chinas parece responder a otra perfectamente visible que financia, planifica y orienta millones de iniciativas. La vieja discusión entre Estado y mercado encontró en China una tercera respuesta: la empresa unipersonal como política pública. En China, el emprendedor también existe. No es un invento del neoliberalismo. La diferencia es que no nació huérfano del Estado. La evidencia más clara aparece en el plan «IA Plus», lanzado en 2024 y reforzado un año después para integrar la inteligencia artificial a todos los sectores de la economía. En ese marco, las empresas unipersonales pasaron a ocupar un lugar central en la estrategia para acelerar la innovación, ampliar las oportunidades de empleo y contribuir a la estrategia de desarrollo de calidad.  En este contexto, más de 20 ciudades chinas han incorporado las OPC a sus planes de desarrollo. Por ejemplo, en la Zona Especial de Lingang, en Shanghái, crearon la comunidad Zero Cube, donde ofrecen oficinas y alojamientos gratuitos. En solo cinco meses se instalaron más de 150 startups, por lo que redoblaron la apuesta y extendieron los espacios gratis a un máximo de tres años, además de entregar subsidios que cubren hasta el 80 por ciento de las herramientas de IA y casi 450 mil dólares por proyecto a través del Fondo de Innovación Juvenil de China.  El apoyo no se limita a Shanghái. Guangdong anunció un plan para desarrollar 1.000 OPC vinculadas con IA antes de 2028, mientras que más de diez ciudades del delta del Yangtsé comenzaron a ofrecer incentivos similares. Según OPC Quan, ya existen 143 comunidades especializadas distribuidas en 38 ciudades chinas, una infraestructura que difícilmente encuentre equivalente en otro país.  Estas subvenciones y programas de apoyo persiguen más de un objetivo. Además de acelerar la incorporación de la IA en la economía, buscan ampliar las oportunidades de inserción laboral frente a un desempleo urbano que se mantiene por encima del 5%. Por ahora son solo expresiones de deseos. La realidad es que todavía no existen estadísticas oficiales para sostener que se haya movido demasiado el amperímetro.  Hijos de la IA Detrás de buena parte de estas OPC aparece una generación nacida después de 1990 y, especialmente, después del 2000. Crecieron con la tecnología y consideran natural utilizar la IA como una extensión de su propio trabajo. Ese perfil explica por qué las empresas unipersonales encontraron un terreno fértil entre los jóvenes emprendedores chinos.  A juzgar por las estimaciones del Libro Blanco, el fenómeno recién empieza. Actualmente, solo el 4% de los trabajadores de la industria del conocimiento desarrolla su actividad mediante una empresa unipersonal. Para 2050, la proyección es que ese porcentaje llegue al 65%, a medida que la inteligencia artificial permita que una sola persona asuma más funciones. Este entusiasmo, sin embargo, convive con problemas que la IA todavía no consigue resolver. Aun con el respaldo estatal, las OPC todavía están lejos de convertirse en un camino libre de obstáculos. Wang Zixiang, fundador de Podcast Island, sostiene que la tecnología ayuda pero no alcanza para cubrir todos los desafíos que rodean a un negocio. «Aún se necesita el criterio humano para entrar en el mercado adecuado y ofrecer el producto correcto», afirmó. Esta falta de madurez comercial se traduce en una cruda realidad a la que, por ahora, no pueden encontrarle la vuelta. Datos cruzados de la Administración Nacional de Regulación del Mercado de China (SAMR) y del centro de desarrollo Zero Cube revelan que entre el 80% y el 85% de las OPC cierran o quedan inactivas antes de cumplir sus primeros doce meses de vida. Los reportes de la consultora Volcanics Ventures muestran que detrás de esta altísima tasa de mortalidad conviven el fin de la primavera de los subsidios estatales y las reglas más salvajes del mercado.  El llamado «valle de la muerte» financiero se desata apenas vencen los plazos de alojamiento gratuito y el emprendedor debe empezar a pagar por su cuenta los servidores y licencias de IA, en un entorno ya saturado por una feroz guerra de precios.  A ese ahogo comercial se suma la desprotección

Türkiye y la OTAN: entre la fuerza militar y la autonomía estratégica

Durante años, el papel de Türkiye dentro de la OTAN se ha resumido en una sola frase: «El segundo mayor ejército de la alianza». Aunque esta afirmación sigue siendo cierta, ya no basta para explicar la posición que ocupa el país en la actualidad. Su relevancia ya no radica únicamente en el tamaño de sus fuerzas armadas, sino en el alcance de las responsabilidades que asume en ámbitos tan diversos como la defensa, la diplomacia, la economía e incluso la educación. En otras palabras, Türkiye ha pasado de destacar por su capacidad militar a convertirse en uno de los aliados que más responsabilidades asume dentro de la alianza. La clave de esta transformación reside en la diferencia entre pertenecer a una alianza y depender de ella. Türkiye comparte los principios y objetivos de la OTAN, pero no ha delegado por completo su seguridad en la organización. A diferencia de Luxemburgo, que cuenta con apenas 900 soldados y depende del paraguas de seguridad de la OTAN, o de Suecia y Finlandia, que solicitaron su ingreso tras el estallido de la guerra en Ucrania, Türkiye dispone, gracias a su peso demográfico, la fortaleza de su economía y sus capacidades militares, de los recursos necesarios para hacer frente por sí sola a numerosas amenazas. Por ello, la autonomía estratégica no constituye un lujo ni una aspiración política, sino una necesidad existencial impuesta por su entorno geopolítico. Esta capacidad responde, además, a una visión estratégica de largo plazo. Türkiye ha dejado de ser un país que compra armamento o importa seguridad para convertirse en un Estado que diseña, desarrolla, fabrica y exporta sus propios sistemas de defensa. Desde el caza KAAN hasta los drones, pasando por el carro de combate Altay, el obús autopropulsado «Firtina», los sistemas de lanzacohetes múltiples TRG/TLG y el desarrollo de software militar, el país ha incorporado capacidades tecnológicas de alto valor añadido a la fortaleza numérica que durante décadas definió al segundo mayor ejército de la alianza. Profundidad social Otro de los factores que convierten a Türkiye en un socio indispensable para la OTAN radica en sus características sociales. Como el único país de mayoría musulmana de la alianza, aporta una legitimidad singular a las operaciones desarrolladas en zonas de conflicto, difícilmente alcanzable por cualquier otro aliado. Así quedó demostrado en Afganistán, donde la presencia de Türkiye sobre el terreno transmitía un mensaje claro: las operaciones de la OTAN no respondían a motivaciones religiosas, sino a intereses compartidos en materia de seguridad. Por ello, la participación de Türkiye en las misiones de la alianza trasciende el ámbito militar y adquiere también una importante dimensión política y social. A ello se suma su posición geográfica. La cercanía de Türkiye a la mayoría de los focos de conflicto le otorga una profundidad geopolítica difícil de sustituir. Situada en la encrucijada entre el Cáucaso, los Balcanes y Oriente Medio, y con vínculos históricos y culturales que se extienden por tres continentes, Türkiye constituye un corredor estratégico para las operaciones de la OTAN. Sin embargo, esta misma ubicación también obliga a Ankara y al resto de aliados a encontrar constantemente un mínimo común denominador sobre el que construir sus consensos. Precisamente por ello, cuando se debaten las decisiones de la alianza, Türkiye no solo sopesa sus propios intereses nacionales, sino también las particularidades de las sociedades vecinas. Dado que las decisiones de la OTAN se adoptan por consenso, Ankara dispone, cuando lo considera necesario, de la capacidad de «pisar el freno». Un solo «no» durante una reunión de la alianza puede bastar para evitar que toda la organización se vea arrastrada hacia una aventura estratégica de consecuencias imprevisibles. Además, como uno de los nueve miembros de la OTAN que no forman parte de la Unión Europea, Türkiye contribuye a proyectar a la alianza más allá de su dimensión estrictamente regional. En un momento en que gran parte del debate gira en torno a la seguridad europea, Ankara insiste en que la atención también debe dirigirse hacia los desafíos de la seguridad global. Esta visión refleja, en realidad, una nueva concepción de la seguridad internacional. La creciente interdependencia de las amenazas hace inviable seguir interpretando el panorama estratégico desde una perspectiva exclusivamente centrada en Estados Unidos o Europa. En este sentido, Türkiye, junto con los otros ocho aliados no pertenecientes a la Unión Europea, desempeña un papel clave para consolidar la OTAN como un actor con proyección global y no únicamente regional. A pesar de ello, las críticas hacia Türkiye y su pertenencia a la OTAN no han desaparecido. En Estados Unidos, por ejemplo, han surgido voces que reclaman su expulsión de la alianza, argumentando su apuesta por la autonomía estratégica y el mantenimiento de relaciones con Rusia. Sin embargo, ambos planteamientos parten de premisas erróneas. Desde un punto de vista jurídico, Türkiye no puede ser expulsada de la alianza si no decide abandonarla voluntariamente. Al mismo tiempo, quienes proponen su salida de la OTAN para estrechar lazos con Rusia o China incurren, según esta visión, en un error estratégico. La pertenencia a la alianza proporciona a Türkiye reconocimiento internacional, capacidad de disuasión y peso político. Una eventual salida alteraría inevitablemente la percepción que tanto Moscú como Pekín tienen de Ankara. Además, no conviene pasar por alto que otros actores, como la administración grecochipriota del sur de Chipre, aguardan cualquier vacío estratégico que pudiera producirse. En definitiva, la relación entre Türkiye y la OTAN responde a una lógica de beneficio mutuo y de interdependencia estratégica. ¿Qué hace diferente a Türkiye dentro de la OTAN? La singularidad de Türkiye dentro de la OTAN no es fruto del azar, sino el resultado de décadas de experiencia y del desarrollo progresivo de sus capacidades nacionales. Un primer punto de inflexión llegó tras las sanciones impuestas por Estados Unidos a raíz de la Operación de Paz en Chipre de 1974, que impulsaron al país a fortalecer su industria y sus capacidades estratégicas. A ello se suman más de cuarenta años de lucha contra el terrorismo, así como

Lazos entre China y América Latina y el Caribe: Más allá del comercio, hacia la prosperidad compartida

T/Liu Jinlong and Velia Govaere En un contexto global marcado por fricciones geopolíticas y un hegemonismo resurgente, la creciente alianza entre China y los países de América Latina y el Caribe (ALC) se ha erigido como un faro de cooperación mutuamente beneficiosa. Si bien el aumento del volumen comercial atrae naturalmente la atención, el verdadero valor de la relación entre China y ALC va mucho más allá de las cifras económicas. Fomenta el respeto mutuo, moderniza la infraestructura regional, impulsa las fuerzas motrices endógenas y las capacidades para el desarrollo, y es pionera en una nueva forma de cooperación internacional y de compartir el futuro, reescribiendo la trayectoria centenaria de los países de ALC, que han sido explotados por fuerzas externas. Durante siglos, desde la época colonial, los países de ALC sufrieron saqueos, represión y una subyugación desigual. Sucesivas potencias externas impusieron sus ideologías y sistemas en la región, dejando profundas cicatrices históricas. La Doctrina Monroe y la posterior política del Gran Garrote convirtieron a la región en un campo de batalla para la rivalidad geopolítica, sumiendo a las naciones locales en la pobreza, la inestabilidad y la excesiva dependencia de los mercados occidentales. En este contexto histórico, China se erige como la primera potencia mundial en entablar relaciones con los países de América Latina y el Caribe (ALC) sobre la base de los principios fundamentales de igualdad, respeto mutuo y no injerencia en los asuntos internos. Esto marca una interacción civilizatoria sin precedentes. China respeta los diversos sistemas políticos, tradiciones históricas y patrimonio cultural de los países de ALC, sin buscar jamás la dominación ni la imposición ideológica. Este respeto sincero ha sentado una sólida base emocional y cultural para las relaciones bilaterales, permitiendo que dos civilizaciones con una larga tradición se comuniquen en igualdad de condiciones y aprendan la una de la otra, en lugar de la subyugación unilateral que asoló la región durante generaciones. Una sólida cooperación comercial es un excelente punto de partida que genera beneficios tangibles para ambas partes. Datos de la Administración General de Aduanas mostraron que el valor del comercio entre China y América Latina alcanzó los 3,93 billones de yuanes (aproximadamente 565.280 millones de dólares) en 2025. Este floreciente comercio se sustenta en estructuras económicas complementarias: los países de América Latina y el Caribe (ALC) aportan abundantes recursos minerales, productos agrícolas y energía, mientras que China exporta bienes de alta tecnología, equipos y productos manufacturados. Este dinámico panorama comercial ha diversificado los mercados de exportación de los países de ALC, ha reducido su histórica dependencia de las economías norteamericanas y europeas, y ha mejorado considerablemente su capacidad para resistir las crisis financieras mundiales. Durante la crisis financiera de 2008, el comercio estable y la inversión continua de China ayudaron a los países de ALC a evitar un fuerte aumento de la pobreza y la desigualdad, un claro ejemplo de la resiliencia que brindan las alianzas diversificadas. Lo que transforma las ganancias comerciales a corto plazo en vitalidad a largo plazo es la modernización conjunta de la infraestructura regional y el fortalecimiento constante de las capacidades de desarrollo independiente de los países de ALC. Durante décadas, la escasa conectividad y la logística deficiente han frenado el potencial de desarrollo de la región. La Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) aborda de frente este obstáculo persistente. Reduce drásticamente los costos logísticos de las exportaciones de materias primas e impulsa la integración regional de América del Sur. Más allá de la infraestructura, la cooperación profunda en minería, energías renovables y manufactura ayuda a los países de América Latina y el Caribe (ALC) a superar el antiguo modelo de mera exportación de materias primas. La BRI no solo construye carreteras, puertos y fábricas; cultiva el talento local, transfiere tecnologías avanzadas y empodera a los países de ALC para que tomen las riendas de su propio desarrollo. Más profundamente, la cooperación entre China y ALC está explorando y practicando conjuntamente una nueva forma de civilización humana. El antiguo orden mundial, caracterizado por la confrontación entre bloques, la hegemonía y la explotación neocolonial, se desvanece gradualmente, mientras que se forja un nuevo camino de cooperación mutuamente beneficiosa. La experiencia de modernización de China, que equilibra el crecimiento económico, la equidad social y la protección del medio ambiente, y combina la apertura con la innovación independiente, ofrece una valiosa referencia para los países de ALC que buscan vías de desarrollo adaptadas a sus condiciones nacionales. En una era donde la llamada Nueva Doctrina Monroe intenta redistribuir las esferas de influencia y avivar la confrontación, China y los países de América Latina y el Caribe (ALC) defienden conjuntamente el multilateralismo y se oponen a la política de bloques. Su alianza demuestra que diferentes civilizaciones, sistemas y modelos de desarrollo pueden coexistir armoniosamente y lograr un progreso común mediante el diálogo y la colaboración. La ola de globalización contribuyó a que los países de América Latina y el Caribe (ALC) mitigaran los conflictos sociales y modernizaran sus estructuras industriales. En las últimas cuatro décadas, la desaparición de las barreras ideológicas y la creciente interconexión global han permitido a los países de ALC alcanzar su período más prolongado de estabilidad política, crecimiento económico y reducción de la pobreza en la historia moderna. En las últimas décadas, la mayoría de los países de ALC han mantenido transiciones gubernamentales fluidas y un progreso institucional constante. Las tasas de pobreza regional han disminuido notablemente y los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas se han cumplido parcialmente. También se han logrado avances significativos en la reducción de la desigualdad y la mejora de la educación y los servicios médicos. Las relaciones entre China y ALC ya no son una simple asociación económica. Representan una práctica exitosa de aprendizaje mutuo equitativo entre civilizaciones, un desarrollo sostenible impulsado por las capacidades y la creación conjunta de un nuevo futuro compartido. A medida que el Sur Global se eleva colectivamente, este vínculo de beneficio mutuo seguirá fortaleciéndose, iluminando un futuro prometedor para todas

¿Qué atrae a los líderes extranjeros a China?

T/Chen Guifang China ha recibido a líderes extranjeros en visitas de Estado desde principios de mayo: el presidente tayiko Emomali Rahmon, el presidente estadounidense Donald Trump y, posteriormente, el presidente ruso Vladimir Putin. Además, el primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif concluyó el paso martes una visita oficial de cuatro días a China, y el presidente serbio Aleksandar Vucic finalizó el jueves su primera visita de Estado al país. Esta constante sucesión de visitas de alto nivel a China está transformando rápidamente la agenda diplomática china. Detrás de esta intensa actividad diplomática subyace una pregunta fundamental: ¿Qué impulsa esta tendencia y qué hace que Pekín sea tan atractivo? Socio fiable y prioridad estratégica Un análisis más amplio, desde finales del año pasado hasta principios del verano de este año, revela una tendencia aún más marcada. Líderes de importantes naciones occidentales, como Francia, Canadá, el Reino Unido y Alemania, así como de países asiáticos y latinoamericanos, como la República de Corea, Vietnam y Uruguay, han viajado a China, la mayoría acompañados por delegaciones empresariales de alto nivel. Si bien estas naciones enfrentan realidades internas muy diferentes, sus objetivos fundamentales siguen estando estrechamente alineados: garantizar la estabilidad, fomentar la cooperación y crear oportunidades de desarrollo económico. En un mundo incierto, elegir a China como socio fiable y estable se está convirtiendo cada vez más en una prioridad estratégica. «Este año marca el inicio del XV Plan Quinquenal (2026-2030), y el comienzo ha sido excepcionalmente sólido», declaró Liao Fan, director del Instituto de Economía y Política Mundial de la Academia China de Ciencias Sociales, en una entrevista con China Media Group (CMG). A pesar de su magnitud económica, China logró un crecimiento interanual del PIB del 5 % en el primer trimestre, manteniendo su papel como motor vital de la economía global, afirmó Liao. «Las proyecciones de crecimiento estable de China son una de las principales razones por las que tantos países miran activamente hacia Oriente», añadió. Con la economía global aún en una fase crítica de recuperación, la posición de China como la segunda economía más grande del mundo, el mayor comerciante de bienes y una nación con un mercado inmenso y cadenas de suministro e industriales completas, ofrece un atractivo increíblemente fuerte, afirmó Liao. Ver para creer: Exploración de primera mano del desarrollo de China La ola de visitas diplomáticas a China no solo ha dado como resultado la firma de acuerdos de cooperación y acuerdos de inversión, sino que también ha fomentado experiencias profundas e interactivas que desmantelan las percepciones estereotipadas sobre China. Mediante inspecciones in situ e intercambios cara a cara, los líderes mundiales se están dando cuenta de que interpretar el país únicamente a través de información fragmentada de segunda mano es como «un ciego tocando un elefante para adivinar su forma». Citando este clásico proverbio chino, el primer ministro británico Keir Starmer, quien visitó China en enero, subrayó que los países occidentales necesitan intercambios amplios y profundos para comprender verdaderamente a China. En febrero, el canciller alemán Olaf Scholz visitó empresas tecnológicas en Hangzhou y presenció las actuaciones de robots presentadas en la Gala del Festival de Primavera pocos días antes. Altos ejecutivos de unas 30 importantes empresas alemanas que formaban parte de su delegación fueron vistos grabando las escenas futuristas con sus teléfonos. Posteriormente, durante su discurso en la Universidad de Tsinghua en Pekín en abril, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, comenzó con un mapamundi distorsionado, creado por europeos desde una perspectiva eurocéntrica en el siglo XVI, e hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que abandone las mentalidades obsoletas de suma cero y observe el mundo actual y a China con objetividad. También en abril, To Lam, secretario general del Partido Comunista de Vietnam y presidente de Vietnam, viajó en trenes de alta velocidad chinos para visitar la Nueva Área de Xiongan y Guangxi, sumergiéndose en la dinámica de la modernización china. Durante su visita en abril, el presidente mozambiqueño Daniel Francisco Chapo visitó Hunan y Qinghai para conocer la experiencia de China en protección ecológica y reducción de la pobreza. Afirmó que ver para creer, y que el modelo de desarrollo de China ofrece valiosas referencias para el resto del mundo. «En el pasado, algunos países, en particular los de Europa y Estados Unidos, tenían ideas erróneas sobre los secretos del éxito económico de China», explicó Cui Hongjian, profesor de la Academia de Gobernanza Regional y Global de la Universidad de Estudios Extranjeros de Pekín. Sin embargo, dado que el desarrollo de China ha demostrado ser notablemente estable e integral, estas naciones sienten una creciente necesidad de reexaminar cómo China logra sus resultados, añadió. Cui enfatizó que China ha realizado logros extraordinarios en investigación tecnológica, aplicación en el mercado y transformación industrial, alcanzando una posición de liderazgo mundial en inteligencia artificial y economía digital. «Estos logros han animado a más países a dialogar y cooperar con China para aprovechar las oportunidades de desarrollo».

Papa León XIV emite alerta sobre la IA

A través de la red social X, el papa León XIV envió este viernes un mensaje sobre los beneficios y peligros de la Inteligencia Artificial (IA). De este tema ya había hecho algunas observaciones en diversas oportunidades. En su posteo señaló que la IA puede ser una valiosa ayuda y, al mismo tiempo, exige un enfoque prudente y cauteloso. «La velocidad y la sencillez con la que es posible obtener formas de asistencia concreta simplifican nuestras vidas, pero también pueden acostumbrarnos a delegar demasiado y a buscar respuestas rápidas, debilitando el juicio personal y la creatividad», alertó. El pasado 25 de mayo el Papa dijo que el control de la inteligencia artificial no debe permanecer “en manos de unos pocos”, y también señaló que la tecnología está alimentando los conflictos mundiales, tal como lo expuso en el primer gran documento teológico de su pontificado. T/Nancy Mastronardi

Cuatro focos para vislumbrar el próximo panorama político en Colombia

Las elecciones que se celebrarán en Colombia este domingo 31 de mayo plantean varios focos de atención prioritarios que definirán el nuevo panorama político nacional. Un recordatorio de lo que fueron los resultados de las presidenciales de 2022 permite establecer un rasero para evaluar los guarismos de esta primera vuelta, cuando oficialmente sean divulgados. El primer foco está puesto, por supuesto, en Iván Cepeda, candidato de la coalición oficialista Pacto Histórico. El debate analítico en este punto gira en torno a la viabilidad institucional de resolver la elección en la primera jornada o a la necesidad de acudir a una segunda vuelta electoral. Según el artículo 190 de la Constitución Política de Colombia, para ganar la presidencia en primera vuelta se requiere obtener la mitad más uno de los votos emitidos. El umbral histórico de referencia nos remite obligatoriamente a las elecciones de 2022, cuando el actual presidente, Gustavo Petro, obtuvo el 40,3% de los sufragios en la primera vuelta y posteriormente ascendió a un 50,4% en el balotaje. Ese crecimiento estimado de 10 puntos porcentuales puede sugerir la capacidad del progresismo para aglutinar sectores de centro, liberales y también abstencionistas crónicos. Superar o no aquel listón del 40 % es el criterio técnico para evaluar la capacidad de retención del voto de la izquierda y medir su potencial de consolidación, de cara a las alianzas necesarias para una eventual segunda vuelta. El segundo foco se dirige hacia la configuración de las fuerzas que aspiran a consolidarse como la alternativa de oposición, convirtiéndose en uno de los debates conceptuales más significativos de la presente campaña. El segundo foco se dirige hacia la configuración de las fuerzas que aspiran a consolidarse como la alternativa de oposición, convirtiéndose en uno de los debates conceptuales más significativos de la presente campaña. Básicamente, toda la atención se la ha llevado la fuerte diatriba entre dos propuestas con bases programáticas orientadas hacia la derecha y el espectro conservador. Estas presentan visiones diferenciadas sobre cómo articular este sector. Por un lado, Abelardo de la Espriella, postulado por Defensores de la Patria con el respaldo del Movimiento de Salvación Nacional, plantea atraer la atención ciudadana mediante un discurso crítico hacia los partidos tradicionales. Su estrategia discursiva apela a enfoques de seguridad y reformas profundas al aparato estatal, un modelo que diversos analistas comparan formalmente con corrientes políticas contemporáneas de la región, tales como las implementadas por los presidentes Nayib Bukele en El Salvador, Javier Milei en Argentina o Daniel Noboa en Ecuador. Esta retórica de confrontación al sistema tradicional evoca los acontecimientos de 2022, cuando Rodolfo Hernández, con un verbo «incorrecto» y una plataforma fundamentada en el cuestionamiento partidista y contra los políticos tradicionales, logró acceder con facilidad a la segunda vuelta presidencial, dejando al uribismo «herido de muerte». El uribismo se juega su supervivencia Este replanteamiento de los liderazgos conservadores sitúa el tercer foco directamente sobre el uribismo tradicional o clásico, colectividad que busca su reafirmación política a través de la plataforma del Centro Democrático. En el ciclo electoral de 2022, el partido uribista experimentó una coyuntura compleja, tras el retiro de su aspirante inicial y el posterior apoyo a la candidatura de Federico ‘Fico’ Gutiérrez, quien no logró acceder al balotaje. En el actual escenario de 2026, bajo la candidatura de Paloma Valencia —ganadora de la consulta interpartidista de su sector—, la organización ha adoptado una estrategia de apertura conceptual. Valencia, quien es reconocida por su verbo ideológico y radical de derecha, ha implementado acercamientos con corrientes de origen liberal y liderazgos de centro, como Juan Daniel Oviedo, un liberal poco potable para el conservadurismo, quien irá en la fórmula como vicepresidente después de quedar segundo en las primarias, con el objetivo explícito de ampliar el espectro social del partido y presentar una plataforma de convergencia moderada. La concurrencia de los ciudadanos a las urnas este domingo operará también como un mecanismo de balance sobre las políticas del actual gobierno, en un contexto geopolítico regional donde las fuerzas izquierdistas han sido superadas electoralmente por las derechas. El reto analítico para esta colectividad radica en determinar si esta apertura hacia posiciones más centristas e inclusivas logrará amalgamar al electorado tradicional frente a las propuestas de derecha que optan por discursos más radicalizados, que suelen ser más efectivos para ganar un puesto en el balotaje, aunque después resulten insuficientes para imponerse. El cuarto y último foco se centra en la evaluación general del legado y la gestión del presidente saliente, Gustavo Petro. El periodo presidencial que culmina estuvo caracterizado por una intensa oposición política que trató de derribarlo en varias oportunidades, sin éxito. Al carecer de una mayoría absoluta consolidada en el Congreso de la República, el Ejecutivo enfrentó serias dificultades y debates para tramitar sus reformas sociales, de salud y laborales, lo que pone de manifiesto la fortaleza del Legislativo para impedir cambios sociales. En el plano internacional, la administración de Petro también navegó en un entorno de tensiones debido a las posturas críticas adoptadas por actores de la política global, como el presidente de EE.UU., Donald Trump, y parte importante de su alto funcionariado. Por consiguiente, la concurrencia de los ciudadanos a las urnas este domingo operará también como un mecanismo de balance sobre las políticas del actual gobierno, en un contexto geopolítico regional donde las fuerzas izquierdistas han sido superadas electoralmente por las derechas. Así las cosas, son variados los elementos que se estarán midiendo este domingo. Los resultados de la cita comicial van a producir una nueva jerarquización de las fuerzas políticas colombianas. Independientemente de lo que ocurra en el balotaje, esta primera vuelta permitirá reevaluar lo que ha acumulado cada sector, su capacidad para mantener la votación y también para adherir nuevos seguidores. T/Ociel Alí López F/Referencial

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