Europa entre la escasez de gas y la transición
Europa se encuentra hoy en materia del mercado mundial de gas entre la escasez y la transición energética, de acuerdo con los reportes de los operadores de este producto. El panorama del comercio global de gas natural durante el primer trimestre de 2026 está marcado por una paradoja inquietante: mientras el mundo se preparaba para entrar en un superciclo de oferta de Gas Natural Licuado (GNL) con precios a la baja, una escalada del conflicto en el Medio Oriente le impactó. Se trata de la denominada Tormenta de Marzo, un aumento del 60 por ciento en las cotizaciones que reconfigura las prioridades energéticas de Europa. De acuerdo con el más reciente informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), se espera que 2026 sea el año de mayor crecimiento de la oferta global de GNL desde 2019, con un aumento superior al siete por ciento (más de 40 mil millones de metros cúbicos). Tal incremento liderado por Estados Unidos, Canadá y México. Sin embargo, esta abundancia proyectada chocó frontalmente con la realidad geopolítica de finales de febrero y marzo. El 14 de abril, el Banco Mundial publicó su informe Commodity Markets Outlook, donde detalla lo que los operadores ya llaman el March Shock. Los precios del gas natural en Europa, medidos a través del índice TTF holandés, se dispararon un 59,4 por ciento durante marzo, alcanzando un pico cercano a los 70 euros por MWh. El mundo se llevó una sacudida doble, explica un analista de materias primas consultado. Primero, el bloqueo de facto del Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20 por ciento del GNL mundial, y luego los ataques a Ras Laffan en Qatar, que eliminaron el 17 por ciento de su capacidad de exportación. Esta interrupción forzó una guerra de ofertas entre Europa y Asia por los cargamentos disponibles. Según datos de Kpler citados por el Financial Times, ante la falta de suministros desde Qatar, la Unión Europea (UE) aumentó sus importaciones del proyecto ruso Yamal LNG en un 17 por ciento interanual durante el primer trimestre. De esta suerte, alcanzó los cinco millones de toneladas valoradas en casi dos mil 900 millones de euros. Este incremento de las compras a Rusia ocurre en un momento jurídicamente complejo. El 26 de enero de 2026, el Consejo de la UE dio el visto bueno definitivo a la prohibición escalonada del gas ruso. La norma establece que los contratos a corto plazo de GNL quedarán prohibidos a partir del 25 de abril de 2026, mientras que la eliminación total de las importaciones de GNL y gasoducto se completará en 2027. A pesar de la subida puntual de marzo, los datos de Eurostat reflejan que la tendencia de fondo es la caída libre de la dependencia rusa. En febrero, Rusia cayó al cuarto lugar entre los proveedores de la UE, con una participación del 12,8 por ciento en valor, muy por debajo del 16,5 de enero. Estados Unidos se consolida como el primer proveedor, con una cuota del 30,5 (mil 800 millones de euros), seguido de Noruega (17) y Argelia (13,7). La tormenta geopolítica golpea en el peor momento posible para Europa. Las reservas de gas en el continente están bajo mínimos históricos para esta época del año, situándose 15 por ciento por debajo del promedio de los últimos cinco años, debido a una temporada invernal más fría de lo habitual. T y F/Prensa Latina
