Gane o pierda la extrema derecha en las elecciones de Brasil, ¿respetará la democracia?

La primera vuelta de las elecciones de 2026 en Brasil, celebrada este domingo, concluyó con una contundente victoria del Partido Liberal (PL), de extrema derecha. Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente encarcelado Jair Bolsonaro, se impuso al actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, con más del 47 % de los votos válidos. Su partido también se hizo con los bloques mayoritarios tanto en la Cámara de Diputados –la cámara baja del Congreso de Brasil– como en el Senado, además de en cinco gobiernos estatales. Los politólogos ya habían pronosticado este escenario. A pesar de que las encuestas mostraban mejores resultados para el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, se observó un cambio en los votos en los últimos días de la campaña, impulsado por el sentimiento anti-PT y el descontento alimentado en gran medida por las expectativas no satisfechas de los consumidores. Esto ocurrió incluso en un momento de baja inflación y bajo desempleo. Aun así, la carrera sigue muy abierta, ya que los dos candidatos se dirigen ahora a una segunda vuelta el 25 de octubre. Un proceso electoral sin incidentes graves por ahora Las elecciones por sí solas no construyen la democracia. Pero, por citar solo a dos figuras fundamentales de la ciencia política, Joseph Schumpeter y Adam Przeworski, las elecciones libres son una de las condiciones necesarias para su existencia: un sistema en el que los líderes compiten periódicamente por los votos y el candidato derrotado acepta su fracaso. Cabe destacar que se trata de una visión instrumental y, como tal, es fuertemente cuestionada por quienes esperan de la democracia algo más que simples elecciones. Pero precisamente por eso merece la pena recordarlo tras la primera vuelta de las elecciones en Brasil. Poder elegir gobiernos a través de las urnas, respetando el resultado, sin que nadie tome las armas ni organice protestas en un cuartel militar, no es cosa menor. Desde 1989, año de las primeras elecciones presidenciales directas en Brasil tras el fin de la dictadura militar, el Partido de los Trabajadores ha sido uno de los principales contendientes políticos, situándose sistemáticamente entre las dos primeras agrupaciones. En siete de las diez elecciones desde entonces, el candidato presidencial del PT fue Lula. Ganó tres de ellas y ahora vuelve a estar en la segunda vuelta. En las tres últimas votaciones (2018, 2022 y 2026), el otro lado de la contienda ha estado ocupado por la extrema derecha, representada por Jair Bolsonaro en las dos primeras y –ahora que se encuentra bajo arresto domiciliario– por su hijo, Flávio. En 2018, Jair Bolsonaro salió victorioso. La derecha se reorganizó en torno a él, centrándose principalmente en agendas morales conservadoras, como la defensa de los valores cristianos, el apoyo a la dictadura militar y la oposición a los derechos sexuales y reproductivos, con un fuerte énfasis en el refuerzo de los roles de género tradicionales. En 2022, Lula, que había sido detenido acusado de presunta implicación en escándalos de corrupción, se presentó de nuevo a las elecciones y, esta vez, salió victorioso, derrotando a Jair Bolsonaro, que buscaba la reelección. En un flagrante desprecio incluso por los principios más básicos de la democracia, los partidarios de extrema derecha de Bolsonaro ocuparon carreteras y cuarteles militares al día siguiente de las elecciones (una clara señal de su negativa a aceptar la derrota). Aunque al principio mostraron una actitud moderada, regresaron tras la toma de posesión en una acción orquestada el 8 de enero de 2023, cuando grupos organizados de seguidores de Bolsonaro irrumpieron y destrozaron las sedes de los tres poderes del Estado en el Distrito Federal, imitando la toma del Capitolio de EE. UU. del 6 de enero de 2021. Los actos de vandalismo en el Congreso Nacional, el Palacio del Planalto y el Tribunal Supremo Federal dieron lugar a la condena de cientos de seguidores de Bolsonaro. Dada la gravedad de los hechos, el propio Bolsonaro fue condenado a prisión por el Tribunal Supremo Federal (STF) como líder de la organización criminal que intentó dar un golpe de Estado, junto con altos mandos militares y un diputado federal. Encuestas erráticas Esta será la tercera elección en la que los partidarios del PT y los de Bolsonaro se enzarzarán en una reñida carrera por la presidencia que llegará hasta la segunda vuelta. A lo largo de toda la campaña de este año, las predicciones de las encuestas no se han mantenido constantes durante más de una semana seguida. Los estudios de ciencias políticas ofrecen algunas pistas para explicarlo. El PT cuenta con una base fiel que le garantiza alrededor del 30 % de los votos, mientras que el bando anti-PT representa otro 30 % aproximadamente. No todos los izquierdistas son partidarios del PT, ni todos los votantes anti-PT apoyan a Bolsonaro, pero ambos grupos suelen solaparse. Artículos recientes señalan que la identificación con la derecha también se ha afianzado entre los votantes, más allá del mero apoyo a Bolsonaro. Además, hay datos que indican que las mujeres muestran una mayor preferencia por Lula, mientras que los evangélicos tienen una predilección aún mayor por Bolsonaro, ya sea el padre o el hijo. Las segundas vueltas rara vez alteran el resultado de la primera vuelta (aunque sea posible). El patrón según el cual los candidatos que se presentaban a la reelección tenían más posibilidades de ganar ha ido cambiando. Y en América Latina, la “marea rosa” de gobiernos de izquierda ha sido sustituida por una ola de candidatos de extrema derecha que han salido victoriosos, como ha ocurrido en Argentina y Chile. Una vez finalizadas las elecciones, debemos velar por la solidez de las instituciones, yendo mucho más allá de la mera garantía de unos comicios justos para preservar la democracia. Esto es especialmente cierto en un contexto en el que la extrema derecha –que ha atacado las instituciones en numerosas ocasiones y niega sistemáticamente la ciencia (como vimos durante la pandemia de la covid-19)– contará con los bloques más numerosos en el Congreso y podría incluso hacerse con

Xi, Trump y un golpe de timón para no chocar el barco

T/Fernando Capotondo F/Xinhua En la tradición cultural y política de China, las metáforas sobre el agua y los navíos nunca son casuales. Cuando la diplomacia de Beijing califica la relación entre China y Estados Unidos como un “gran barco”, está apelando a un concepto profundamente arraigado en la cosmovisión china: el tóng zhōu gòng jì (同舟共济), la milenaria premisa de “cruzar el río juntos en la misma embarcación”. Para la filosofía oriental, una nave importante simboliza el peso y la estabilidad necesarios para resistir cualquier tormenta, pero también representa la inevitabilidad de un destino compartido, donde las diferencias individuales quedan subordinadas a la supervivencia colectiva. Si el barco naufraga, nadie se salva. O en palabras de la geopolítica, “China y Estados Unidos deben ser socios, no rivales; deben encontrar la forma correcta de llevarse bien”, como señaló el presidente Xi Jinping apenas arribó a Washington, en una visita de Estado que tuvo lugar a sólo 4 meses y pico del viaje de Donald Trump a Beijing. En una de sus primeras declaraciones en la Casa Blanca, y tal como lo había destacado en otras oportunidades, Xi ratificó que está dispuesto a trabajar con Trump “para dirigir por un rumbo estable el gigantesco barco de las relaciones China-Estados Unidos”. “La cooperación entre ambos países – sostuvo – quizás no resuelva todos los problemas del mundo, pero sin ella, sería difícil solucionar muchos de ellos”.  “La presencia de Xi en Estados Unidos es una gran visita, somos buenos amigos y hemos mantenido una cooperación a fondo y cercana. Las relaciones entre ambos países serán bien manejadas bajo nuestra conducción”, fue la respuesta de Trump. En ese contexto, Xi destacó que los equipos económicos y comerciales de ambos países celebraron una nueva ronda de consultas y alcanzaron un acuerdo que, por ahora, tranquiliza las aguas. “Una relación estable requiere tanto ampliar la lista de áreas de cooperación como reducir la lista de problemas”, indicó, horas después de que se confirmara la extensión por dos meses de la tregua comercial – el Acuerdo de Busán – hasta el 10 de enero de 2027. La Inteligencia Artificial fue otro de los temas de la agenda bilateral sobre el que estaban puestas todas las miradas, teniendo en cuenta que esta misma semana Trump utilizó el escenario de la Asamblea General de las Naciones Unidas para expresar su rechazo a cualquier intento “por construir un plan globalista” que regule lo que se le ocurrió bautizar como “súperinteligencia”. Ambos mandatarios coincidieron en que los dos países “deben mantener el diálogo y fortalecer la cooperación bilateral”, aunque Xi dejó claro que, a su entender, el mundo necesita – y sobre todo debe – “garantizar que el desarrollo de la IA siempre permanezca bajo el control humano”. Más claro, echale Deepseek. Al referirse al delicado tema de Taiwán, Xi tampoco anduvo con demasiadas vueltas ante lo que Beijing considera una bandera roja que nadie debe intentar cruzar. Ni siquiera EE.UU. Fiel a la histórica reivindicación del “principio de una sola China”, el jefe de Estado hizo un llamado a la prudencia de Washington y, diplomático, destacó que espera se mantenga su postura de oposición a los reclamos de independencia de la isla. En cuanto a la soberanía y seguridad de los países, el presidente chino instó a EE.UU. e Irán a reanudar las negociaciones de paz, retomar el Memorándum de Entendimiento de Islamabad y, finalmente, terminar con la guerra que Washington declaró hace siete meses. También debatieron sobre la situación general de Oriente Medio, la crisis de Ucrania y la península de Corea; al tiempo que confirmaron que se apoyarán mutuamente para organizar la Reunión de Líderes Económicos de la APEC y la Cumbre de Líderes del G20 de este año. En la mayoría de los temas, el tono de las declaraciones fue como un déjà vu de lo ocurrido en la cumbre de mayo. Con matices, por supuesto. En el encuentro en Beijing, Xi había planteado un interrogante que aún resuena en los debates académicos: «¿Podrán China y Estados Unidos superar la trampa de Tucídides y crear un nuevo paradigma en las relaciones entre grandes países? No pasó demasiado tiempo, pero el concepto del peligro de guerra cuando una potencia emergente amenaza con desplazar a una potencia dominante volvió a sobrevolar el encuentro. En esta oportunidad, ocurrió cuando el mandatario chino propuso que las fuerzas armadas de ambos países mantengan un diálogo regular y mejoren tanto la comunicación como los mecanismos de prevención de crisis. “La trampa de Tucídides puede superarse”, pareció avanzar Xi. Estas cumbres de altísimo nivel suelen dejar detalles, que a veces se viralizan y hablan más que mil palabras. Durante la bienvenida que el presidente estadounidense le dio a Xi en la Base Conjunta Andrews, un bombardero B-1 Lancer realizó un llamativo sobrevuelo, perfectamente sincronizado con la finalización del himno nacional de EE.UU. El estruendo provocó muecas de supuesta sorpresa y admiración de Trump, mientras su par chino se mantenía indiferente, limitándose a pegarle una ojeada a la aeronave desplegada para la ocasión. Fueron dos muestras de poderío.  Como datos de color, quedó la invitación de Xi para que 100.000 jóvenes estadounidenses viajen a China en los próximos 5 años; el envío de una pareja de osos panda gigantes al zoológico de Atlanta, en Georgia; la visita de las primeras damas Peng Liyuan y Melania Trump al Museo Nacional de Arte Asiático; y la cena de Estado en la Casa Blanca con la presencia de varios líderes tecnológicos de ambos países. El poeta Edmond Jabès escribió alguna vez que “lejos del puerto, el barco crece”. Es una imagen similar a la del “gigantesco barco” de las relaciones China y Estados Unidos, que Xi Jinping destaca siempre que puede. En la vieja expresión china del tóng zhōu gòng jì, quienes comparten una embarcación tienen plena conciencia que nadie se salva solo. En Washington, quedó flotando un mensaje parecido. El barco en el que andamos a los empujones no debe naufragar.

Trump de nuevo en la ONU

Pese a las críticas a la Organización de Naciones Unidas (ONU), una instancia que ha sido extensamente tratada como una institución en decadencia, este año vuelven a reunirse las naciones en el 81 Periodo de Alto Nivel, que se celebra en la sede del organismo en la ciudad de New York. Hoy, el segmento inició como siempre con palabras del secretario general de la ONU, António Guterres, y ha recibido a jefes de Estado y de Gobierno como Luis Inácio Lula da Silva (Brasil) y Donald Trump (EEUU). El discurso de Donald Trump, ampliamente esperado por ser el presidente de una de las naciones más «importantes del mundo» -y por la controversia que suele generar el mandatario- se centró fundamentalmente en la reconfiguración de Estados Unidos como una súper potencia. En sus palabras, expuso la búsqueda de control sobre algunos países y sus políticas, y por tanto, la defensa de las acciones bélicas que se han realizado en Medio Oriente, y las implicaciones que esto tendría en la agenda energética a escala global. Trump enfocó su presentación en señalar que, a través del poderío estadounidense, ha logrado «resolver» conflictos mundiales, mas allá de la paz, colocando a su país en el centro. Dedicó breves momentos a temas como Venezuela, enfatizando que luego de la intervención del 3 de enero de este año, se ha dedicado al trabajo con los líderes venezolanos, logrando uno de los acuerdos energéticos más importantes de la actualidad, para ambas naciones, dijo. Igualmente, afirmó: “Estamos trabajando con los líderes de Venezuela  para lograr un futuro mejor”. Además , durante el discurso del mandatario, en la sala se encontraba la delegación venezolana, con la presencia de la presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el canciller venezolano, Félix Plasencia. En cuanto al acuerdo energético, Trump señaló que forma parte de un plan más amplio de estabilización y recuperación económica de la nación suramericana, apuntando que Estados Unidos no permitirá que amenazas o potencias extranjeras establezcan posiciones peligrosas en el continente, lo que posiciona a Venezuela como un punto clave en los intereses estratégicos de EEUU. Otros de los países mencionados por el mandatario fueron México y Cuba, señalando, en el primer caso, que la nación debe hacerse cargo de la violencia que se genera a través de los carteles, y en el segundo señalando la política de máxima presión de EEUU sobre el territorio cubano. Finalmente, sugirió el cambio de denominación de la Inteligencia Artificial como una Súper Inteligencia, destacado que quien la domine tendrá una enorme ventaja global. La agenda del presidente estadounidense se centró este martes en el segmento de Alto Nivel. Se espera una reunión con la presidenta Delcy Rodríguez, que sería el primer encuentro presencial entre ambos mandatarios. T/Prensa Entre Comunes/Germania Fernández

Acuerdo de La Meca podría ser el modelo para una nueva arquitectura de seguridad regional

T/Sabena Siddiqui El hecho de que Türkiye, Arabia Saudí y Pakistán se hayan unido bajo un mismo paraguas de seguridad constituye una poderosa declaración geopolítica. No es poco, dados los hechos: Ankara cuenta con el segundo ejército más grande de la OTAN, el reino de Arabia Saudí es uno de los principales exportadores de energía a nivel mundial, y Pakistán es la única potencia nuclear del mundo musulmán. En el contexto de una reconfiguración de Oriente Medio ante de la guerra entre Estados Unidos vs. Irán, el Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca representa un paso clave hacia la reestructuración de la seguridad regional. Mientras las potencias regionales reevalúan las vulnerabilidades expuestas por este conflicto, y las amenazas que podrían surgir tras él, el nuevo triángulo estratégico ha comenzado a tomar forma. Pero, como señaló el ministro de Relaciones Exteriores de Türkiye, Hakan Fidan, el acuerdo de defensa “no nombra a ningún enemigo común ni tiene como objetivo ningún país específico”. En su lugar, el acuerdo es más bien una señal de que los tres países se mantendrían unidos frente a las amenazas de seguridad compartidas, y restaurarían el equilibrio en la región. Y este concepto cobra relevancia en un momento en que las tensiones regionales provocadas por la guerra entre Estados Unidos e Irán siguen sin resolverse, los mercados energéticos continúan enfrentando incertidumbre, y los esfuerzos diplomáticos aún no han logrado resultados sostenibles. En los próximos días, más países podrían sumarse al Acuerdo de La Meca. El presidente de Türkiye, Recep Tayyip Erdogan, ha dejado claro que el pacto permanece “abierto a la participación de todos los países hermanos que busquen la paz, la prosperidad y la estabilidad” en la región. Y hay indicios de que la próxima incorporación podría ser Egipto. Pero esta idea de una alianza de defensa regional ya existía desde hace tiempo. En enero de este año, antes de que comenzara la guerra con Irán, el exprimer ministro de Qatar Hamad bin Jassim bin Jaber Al Thani había impulsado una asociación de seguridad con Egipto, Arabia Saudí, Türkiye y Pakistán, calificándola de una “necesidad urgente”. Incluso cuando la guerra entre Washington y Teherán finalmente termine, es probable que continúe la diversificación de las asociaciones de defensa, ya que, según parece, los Estados del Golfo habían comenzado a reevaluar su situación incluso antes de que estallara el conflicto. Aunque llevaban años considerando la seguridad colectiva y la coordinación, el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) no logró implementar una estrategia de seguridad conjunta sostenida ni siquiera después del ataque israelí a Qatar en 2025. Tras haber recibido una fuerte retaliación por parte de Irán, es probable que los estados del CCG se vean atraídos hacia acuerdos de seguridad orientados a las múltiples capas, a pesar de las garantías de seguridad de Washington, ya que sienten una fuerte necesidad de opciones de respaldo. Cabe destacar que la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) ha expresado su reconocimiento y apoyo al Acuerdo de La Meca, calificándolo de “paso estratégico importante, que refleja el compromiso de los tres países de fortalecer la cooperación regional e internacional”. En definitiva, aunque el Acuerdo de La Meca no puede convertirse en un sustituto del CCG ni de las asociaciones de seguridad estadounidenses, sí podría ayudar a sincronizar estratégicamente a los Estados más pequeños que sean compatibles. ¿Un paraguas de seguridad regional? Al introducir una dimensión geográfica en la seguridad de Oriente Medio, el marco Türkiye-Arabia Saudí-Pakistán trasciende los límites regionales al crear un eje Anatolia-Península Arábiga-Asia del Sur. A medida que sume más miembros, este acuerdo trilateral podría convertirse en una plataforma de seguridad con mayor alcance y de propiedad regional. El principio de “defensa mutua” otorga al Acuerdo de La Meca una relevancia que va más allá de la cooperación militar convencional, y podría resultar atractivo para los Estados de la región que buscan crear mecanismos de defensa más definidos, autóctonos y de múltiples capas. Dado que los desafíos de seguridad de Oriente Medio traspasan las fronteras nacionales –con  ataques de misiles y drones, amenazas a la infraestructura energética, inseguridad marítima y guerra cibernética—, una red de seguridad que vincule las fortalezas de todos sus miembros puede ofrecer una mejor respuesta. De hecho, cada Estado podría participar en el área específica en la que es competente, sin sobrecargarse ni asumir obligaciones de defensa idénticas. Pero, al final del día, la mayor prueba será la implementación. Si el Acuerdo de La Meca logra desarrollar la interoperabilidad y la infraestructura necesaria para actuar de forma colectiva, podría sentar el primer bloque de construcción de una arquitectura de seguridad regional sostenible e integral. Dado que se supone que el pacto de La Meca debe complementar, en lugar de superponerse o sustituir, ningún acuerdo o vínculo de seguridad preexistente, Ankara, Riad e Islamabad equilibrarán sus compromisos dentro de organizaciones como la ONU, la OTAN, la OCI, la OCS y otros acuerdos bilaterales y multilaterales. Dado que la alianza es de naturaleza puramente defensiva, no altera los compromisos de los tres Estados firmantes respecto a ningún acuerdo preexistente con otros países. Por ejemplo, Riad firmó recientemente un acuerdo de cooperación nuclear civil entre Estados Unidos y Arabia Saudí con Washington, aunque algunos de sus términos aún están en discusión. El reino también tiene un pacto de defensa exclusivo con Pakistán en el marco del Acuerdo de Defensa Mutua Estratégica (SMDA, por sus siglas en inglés), vigente desde septiembre del año pasado, que también considera que una agresión contra cualquiera de los dos países constituye una agresión contra ambos. Por otro lado, Ankara es miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y opera dentro de un marco de seguridad transatlántico ya establecido. En paralelo, Türkiye ha mantenido vínculos estratégicos con Pakistán durante décadas. Recientemente, Islamabad y Ankara se unieron a una coalición marítima de defensa multinacional de 14 miembros liderada por Arabia Saudí, completamente independiente del Acuerdo de La Meca, cuyo objetivo es proteger sus rutas de transporte marítimo y comercio energético de los

Del control de la IA a los robots casi humanos: el dilema del amor artificial en China

T/Fernando Capatondo F/Cortesía Hay una escena en Her, la película que Spike Jonze estrenó en 2013, donde Theodore camina por una playa mientras conversa con Samantha. Ella conoce sus miedos, entiende sus silencios y siempre encuentra la palabra justa para reconfortarlo. Contada así, parecería una historia de amor más, pero el detalle clave es que el espectador nunca llega a ver el rostro de Samantha. Solo puede escucharla porque ella es una inteligencia artificial, una limitación tecnológica que pasa a segundo plano ante lo verdaderamente inquietante del film: la revelación de hasta qué punto un algoritmo podía ocupar, con desconcertante naturalidad, el espacio de una relación humana. Trece años después, esa pregunta dejó de pertenecer exclusivamente a la ciencia ficción. Casi al mismo tiempo que la empresa china Ubtech presentara uno de los robots humanoides de compañía más ambiciosos del país, Beijing comenzó a aplicar una fuerte regulación sobre los vínculos emocionales de los usuarios con la IA. La nueva normativa – elaborada por la Administración del Ciberespacio de China (CAC) junto con otros cuatro organismos – establece restricciones para plataformas capaces de imitar personalidades, emociones y estilos de conversación humanos; obliga a detectar señales de dependencia psicológica y exige advertencias cuando el tiempo de interacción se vuelve excesivo. En el caso de los menores de edad, pone límites para los sistemas que simulan roles como los de padres y madres, además de restringir contenidos que puedan inducir a autolesiones, conductas peligrosas o estados emocionales extremos. Cuando la regulación entró en vigor, el 15 de julio pasado, los llamados «novios de IA» ya habían dejado de ser una extravagancia tecnológica. Aplicaciones capaces de recrear la voz de un familiar fallecido, interpretar un personaje ficticio o convertirse en un interlocutor disponible las veinticuatro horas del día habían encontrado millones de usuarios, especialmente entre los jóvenes. El fenómeno abrió un mercado que prometía compañía permanente, conversaciones personalizadas y una relación sin conflictos, un escenario que empezó a preocupar al gobierno chino. Apenas unos días antes de la entrada en vigor de las nuevas reglas ocurrió un hecho que terminó de darle actualidad al debate. La empresa Ubtech presentó la serie Uworld U1, promocionada como el primer robot humanoide ultrabiónico de compañía producido en masa. Pero el anuncio no se limitó al robot. La compañía informó que desarrolla futuras versiones que incorporarían la posibilidad de recrear el rostro y la voz de personas concretas mediante reconstrucción facial 3D y clonación de sonidos. Según la firma, podrían utilizarse para acompañar a adultos mayores que viven solos o a familias separadas por largas distancias, un programa para el que incluso anunció la donación de un centenar de unidades. “Creo que dentro de 10 o 20 años, la próxima generación podría enamorarse de los robots humanoides”, declaró Zhou Jian, fundador y director ejecutivo de UBTech, al medio empresarial chino LatePost. Sin embargo, aclaró que la empresa no quiere «simplemente crear un robot sexual», sino más bien un compañero que «no te diga que eres molesto», que «permanezca con los usuarios sin importar lo que estén haciendo» y que «juegue y vea series de televisión contigo». Los modelos actuales ya exhiben una piel sintética con poros, arrugas y cientos de microexpresiones faciales capaces de sostener conversaciones cara a cara con un nivel de realismo inédito. La empresa aseguró haber recibido 13.361 pedidos de preventa, con precios que oscilan entre 16.500 (modelo U1 Lite) y casi 145.000 dólares (versión U1 Ultra más equipada). La escena resulta difícil de pasar por alto: el mismo país que comenzó a regular los vínculos emocionales con la IA acaba de presentar una máquina diseñada para volver esas relaciones cada vez más humanas. La frontera emocional La situación plantea una pregunta que excede el caso chino: ¿hasta dónde una relación con una máquina puede considerarse una forma legítima de compañía y cuándo empieza a convertirse en una dependencia que requiere intervención? Especialistas en ética tecnológica advierten que el desafío consiste en proteger a los usuarios vulnerables, sin convertir todo vínculo con una IA en un problema. La investigadora Kate Darling, experta en interacción humano-robot del MIT Media Lab, sostiene que la tendencia a establecer vínculos con los robots responde menos a la inteligencia de las máquinas que a una característica profundamente humana. «No nos vinculamos con los robots porque creamos que están vivos, sino porque estamos programados para proyectar vida y sentimientos en las cosas que se mueven en nuestro espacio físico», explica. La regulación también responde a una preocupación que excede la tecnología. Detrás de la norma aparece la crisis demográfica que China intenta revertir. En 2025, registró 7,92 millones de nacimientos y 11,31 millones de fallecimientos, sumando su cuarto año consecutivo de descenso poblacional.  Especialistas vinculan esta situación con el elevado costo de la vivienda, la incertidumbre laboral de los jóvenes, el retraso de los matrimonios y el acelerado envejecimiento de la población. Aunque ningún documento atribuye la crisis demográfica a las parejas virtuales, la nueva regulación refleja la preocupación oficial por el impacto que estos sistemas podrían tener sobre los vínculos personales, en un contexto de caída sostenida de los nacimientos. Algunos casos recientes terminaron reforzando los argumentos del gobierno. La aplicación Glow, desarrollada por la empresa Minimax, fue retirada del mercado después de que la propia compañía reconociera que cerca del 80 % de las conversaciones mantenidas con la IA tenían contenido sexual. Al mismo tiempo, la plataforma Zhumengdao quedó bajo investigación en Shanghái por la difusión de materiales considerados inapropiados para menores. La frontera tecnológica En ese nuevo escenario regulatorio, las principales compañías tecnológicas comenzaron a modificar sus servicios. ByteDance anunció que desactivaría las funciones de acompañamiento emocional de Doubao y abrió un período de transición para que los usuarios conservaran sus datos. Alibaba hizo lo mismo con los agentes antropomórficos de Qianwen, mientras Tencent retiró herramientas equivalentes de Yuanbao. Aunque las compañías atribuyeron los cambios a ajustes de sus productos, las modificaciones coincidieron con la entrada en vigor del nuevo marco regulatorio y fueron interpretadas como

¿Por qué realizarán nueva reunión en octubre sobre disciplinamiento del PCCh?

La quinta sesión plenaria del XX Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) se celebrará en Beijing en octubre, según una decisión tomada en una reunión del Buró Político del Comité Central del PCCh. En la sesión, el Buró Político informará sobre su trabajo al Comité Central del PCCh, y también se estudiarán cuestiones importantes sobre el impulso del disciplinamiento integral y riguroso del Partido, de acuerdo con la agenda principal del evento. A pesar de los importantes avances logrados desde el XVIII Congreso Nacional del PCCh, el disciplinamiento integral y riguroso del Partido enfrenta nuevas circunstancias y desafíos en medio de profundos cambios en los entornos nacional e internacional, determinaron en la reunión. Puntos clave del encuentro Llamado a reconocer plenamente la importancia de impulsar con firmeza el disciplinamiento integral y riguroso del Partido, Necesidad de adoptar estándares más elevados y tomar medidas más concretas para abordar los problemas prioritarios que enfrenta la construcción del Partido, al tiempo que se consolida y fortalece el sano entorno político fomentado por el disciplinamiento del Partido. Abordaron la importancia de defender y fortalecer el liderazgo centralizado y unificado del Comité Central del PCCh, centrándose en los esfuerzos para fortalecer la capacidad de gobernanza a largo plazo del Partido, preservar su carácter avanzado y su pureza, y mantener los estrechos vínculos con el pueblo, adhiriéndose con firmeza a principios rigurosos y mejorando los sistemas para el ejercicio del disciplinamiento integral y riguroso. Igualmente, se afirmó que es importante garantizar que el PCCh siga siendo un partido gobernante marxista dinámico que se mantenga a la vanguardia, goce del apoyo incondicional del pueblo, resista todas las pruebas y sirva como un sólido núcleo de liderazgo para la construcción del socialismo con peculiaridades chinas. Xi Jinping, secretario general del Comité Central del PCCh, presidió la reunión en la que también se analizó y estudió la situación económica actual y se adoptaron disposiciones sobre el trabajo económico en la segunda mitad de este año. T/Con información de Xinhua F/Xinhua

Demoler para renacer (+ Fotos)

Luego del doble terremoto del 24 de junio, cada edificación, vivienda y vivencia familiar, revela una realidad distinta. Lo que comenzó como un fenómeno natural se ha transformado en un desafío social complejo y de múltiples dimensiones, que exige un análisis individualizado y respuestas adaptadas a cada situación particular. Siendo así, el abordaje de cada residencia o edificio debe contemplar, no solo la realidad de su estructura física, sino del entramado social que la rodea, personas que vivían allí, personas que estaban de visita, familias completas que quedaron bajo los escombros, cuerpos que no han podido ser recuperados, y nuevos riesgos ante estructuras que quedaron tan comprometidas que pueden colapsar en cualquier momento, y que pudiesen ocasionar nuevas tragedias. Este es el caso de la Torre C del urbanismo Luisa Cáceres de Arismendi, perteneciente a la Comuna Hugo Chávez, en Urimare, estado La Guaira. La inclinación que presentaba el edificio era una amenaza para las labores en la estructura contigua, que colapsó por completo el día del terremoto. Un mes después de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5, las labores de búsqueda continuaban bajo la amenaza permanente. Este riesgo no solo afectaba el avance de los trabajos, sino que exponía a un peligro extremo a los equipos de rescate, a los colaboradores en la zona y a las familias que aguardan la recuperación de los cuerpos de sus seres queridos. El director de Protección Civil y también viceministro para la Gestión de Riesgo y Protección Civil, almirante Juan Carlos Oti, explicó antes de la demolición, este 30 de julio, que se trataba de un procedimiento de “detonación controlada” a cargo de la Dirección General de Armas y Explosivos (DAEX), la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Protección Civil y el Cuerpo de Bomberos, cuyo objetivo principal era derribar la estructura y minimizar riesgos en la zona. Con el perímetro evacuado, a las 4:00 de la tarde de este jueves, tras la demolición controlada, ingresaron al terreno de acuerdo con el protocolo, incorporando a una brigada canina que certifica que no queden explosivos sin detonar. Igualmente, se desplegaron ocho camiones cisternas para disminuir el polvo generado. Y posteriormente, el personal del DAEX reingresó para verificar el despeje total del área, “la zona está clara”, expresión que es la declaración oficial de seguridad que certifica que el terreno es seguro y está libre de peligros inmediatos, y de esta manera emitir la señal que autoriza la remoción de escombros. En la siguiente fase, se sobrevuela el área con drones especializados, a fin de ubicar posibles puntos donde se encuentren cadáveres. Los pasos del procedimiento fueron ejecutados con rapidez, claridad y profesionalismo, lo que condujo al derribo según lo previsto, sin ningún tipo de novedad. De igual manera, la posición en la que la torre cayó, tras el operativo, no ocasionó un retroceso en los movimientos realizados para la búsqueda de cuerpos en las torres contiguas. El vicepresidente sectorial Diosdado Cabello, que se encontraba al momento de la detonación, señaló que esta es la primera demolición controlada realizada en el estado La Guaira, y destacó que fue planificada y realizada por funcionarios del Gobierno de Venezuela, consiguiendo los resultados esperados. ¿Por qué demoler? El ingeniero Gustavo López, quien ha estado al frente del rescate de los fallecidos en el territorio de la Comuna Hugo Chávez, señaló que luego de 32 días y después de un estudio técnico realizado, se decidió ejecutar este procedimiento para ampliar el margen de maniobra en la recuperación de cuerpos. La torre mostraba signos de debilitamiento extremo, ya que fue cediendo un aproximado de dos grados diarios desde los primeros movimientos sísmicos. A esto se sumó que, dos días antes de la demolición, se anunció una alerta máxima, ya que la grieta del «testigo» se incrementó en tres centímetros. Un testigo es un elemento de control que se coloca sobre una grieta, fisura o junta de la estructura en cuestión, a fin de monitorear si la edificación se sigue moviendo o si el daño se ha estabilizado tras las más de 1.400 réplicas. Debido a este incremento en la inclinación de la torre, la Comuna Hugo Chávez elevó el informe realizado por el ingeniero López a las autoridades respectivas, generándose una mesa de trabajo articulada con todas las instituciones vinculadas a la operación, que permitiera tomar una decisión consensuada al respecto, e incluyendo en todo momento a los líderes territoriales. Rogmar Gómez, jefa de la Sala de Autogobierno de la Comuna Socialista Hugo Chávez, señaló: “Hoy, acá, estamos haciendo historia”. El Poder Popular se activó en el territorio desde el primer momento de la tragedia, apoyando a los vecinos de la zona, realizando labores de extracción y coordinando con las autoridades los procedimientos realizados. Por su parte, el diputado Jorge Arreaza, quien acompaña a la Comuna desde el 25 de junio, aseveró que lo importante es que ya no existe el riesgo de que la edificación pudiese colapsar sobre familiares y rescatistas. Una vez ejecutada la maniobra, es posible entrar con seguridad a retirar los cuerpos, de acuerdo con los protocolos correspondientes. Las familias que aguardan la recuperación de sus muertos en las inmediaciones de la torre fueron informadas detalladamente sobre cada tarea. Esta comunicación constante, a través de los voceros políticos que se han involucrado con la Comuna y con los voceros y voceras de la misma, generó un poco de sosiego a su dolor, y ayuda a mitigar la angustia de la espera. Recuperar un cuerpo bajo los escombros no solo requiere destreza técnica y tiempo, requiere máxima precaución y empatía ante la necesidad profunda de una familia de despedir y dar sepultura a los suyos de acuerdo con sus creencias. El compromiso, luego de la demolición por parte de las autoridades, es la búsqueda de todos los fallecidos, incluso aquellos que no han sido reclamados por familiares, sin exponer a sobrevivientes y rescatistas a nuevos riesgos. Germania Fernández FIG @germaniaff_ven

Victoria de España: la decencia como arma revolucionaria

Randolph Borges. PeriodistaF/Cortesía La conquista de la Copa del Mundo por parte de la selección española trascendió los límites del deporte para convertirse en un rotundo símbolo de resistencia contra el abuso de poder hegemónico. En un escenario marcado por la manipulación institucional de la FIFA y las presiones de la geopolítica estadounidense, el combinado ibérico levantó el trofeo como un estandarte de decencia frente al cinismo de los poderosos. Este triunfo demostró que la soberanía en la cancha puede quebrar los designios de los despachos y de los intereses corporativos que dominan el fútbol global. El rechazo al autoritarismo quedó grabado en gestos memorables durante la ceremonia de premiación. Jugadores como Borja Iglesias evidenciaron su incomodidad al saludar con frialdad al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mientras que el capitán Rodri protagonizó una lección de dignidad al esperar pacientemente a que el mandatario norteamericano abandonara el estrado para levantar la copa junto a sus compañeros. Esta postura desafiante marcó una línea clara entre los atletas comprometidos con sus valores y los gobernantes acostumbrados a instrumentalizar los eventos globales en beneficio propio. Frente a la soberbia del poder, la plantilla española opuso una profunda humildad que conectó directamente con las raíces populares. Nico Williams conmovió al mundo al entregarle su medalla de oro a su madre, un homenaje a la lucha de las familias migrantes. Por su parte, Lamine Yamal, quien ya había anticipado su consagración con actuaciones deslumbrantes en el terreno de juego, dedicó el éxito a su infancia, a la calle donde jugaba y a su barrio de origen. Estos actos recordaron que el verdadero talento nace de la perseverancia comunitaria y no de los despachos de la oligarquía deportiva. La repercusión de esta victoria resonó con fuerza en latitudes que sufren la opresión y el intervencionismo occidental. Naciones como Palestina, Irán y diversos pueblos de Medio Oriente celebraron la gesta española como una reivindicación simbólica en su propia resistencia contra el sionismo y la injusticia internacional. Al destronar a una selección argentina fuertemente favorecida por sectores vinculados al poder fáctico de la FIFA, el equipo español encendió una luz de esperanza que recuerda al planeta que es posible actuar con integridad en un mundo plagado de impunidad. Es difícil separar esta historia deportiva de la política, sobre todo porque así la asumieron quienes dan las órdenes. Por ello, este hito deportivo supuso un golpe directo contra los sectores reaccionarios en el ámbito interno. La victoria de estos jugadores sencillos y desafiantes, silenció temporalmente a la ultraderecha española, que observó con indignación cómo una selección diversa y popular abrazaba valores diametralmente opuestos al odio del extremismo conservador. Felicitamos a esta España rebelde que desafió al poder establecido, a sus autoridades a quienes se intentó vetar en la celebración y al pueblo que demuestra que la decencia sigue siendo un arma revolucionaria.

Cosecharás tu otra siembra: la China rural también cobra entradas

T/Fernando Capotondo F/Cortesía A China le gusta apabullar con las estadísticas de su campo para explicar cómo un país con apenas el 9 por ciento de la tierra cultivable del planeta logra alimentar a casi una quinta parte de la humanidad. Al lado de la foto del último récord de 714,9 millones de toneladas de cereales – un volumen equivalente al de India, Estados Unidos y Brasil juntos -, ahora se suma una reconversión comercial que involucra a miles de establecimientos rurales, donde el negocio tradicional de las cosechas convive con un cobro de entradas inimaginable hace algunos años. Con el nombre de agricultura del ocio, el modelo propone experiencias rurales para quienes crecieron rodeados de edificios y descubren que las verduras no nacen en la góndola del supermercado. No se trata de un público marginal. Hoy, el 67,9 por ciento de los chinos vive en áreas urbanas, una transformación demográfica que amplió la demanda por este tipo de escapadas a granjas que ofrecen alojamiento, gastronomía y cosechas abiertas al público.  Precisamente, con estos servicios arrancó otro negocio. En muchos casos, los ingresos dejaron de depender sólo de la comercialización de arroz, frutas o té para sumar a miles de turistas dispuestos a pagar por pasar unas horas en el campo. En 2024, el sector generó más de 132.000 millones de dólares y, según datos oficiales, alrededor de 587.000 explotaciones rurales ya participan de estas actividades en todo el país. Aunque suene extraño para un país que parece haber inventado todo, la idea no nació en Beijing. Ya existían experiencias similares en Japón, Corea del Sur y varias naciones europeas. La diferencia, eso sí, fue que China hizo lo que ya demostró saber hacer: tomó una idea conocida y la convirtió en un fenómeno de escala nacional, en un contexto marcado por el envejecimiento demográfico y las profundas diferencias de desarrollo entre las ciudades costeras y las áreas más empobrecidas del interior. El crecimiento de la agricultura del ocio coincide con la segunda fase de una estrategia de revitalización que impulsa el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales. Tras declarar erradicada la pobreza extrema en 2021 – una meta política de fuerte carga simbólica para el gobierno -, el objetivo oficial pasó a ser la consolidación de los avances alcanzados en el campo mediante el desarrollo de nuevas actividades económicas. En 2025, el ingreso disponible per cápita de la población rural alcanzó los 24.456 yuanes, registrando un alza del 6 por ciento respecto al año anterior. Para Wu Liyun, profesora de la Universidad de Estudios Internacionales de Beijing, «el turismo puede devolverle habitantes al campo», en un entorno demográfico en el que dos de cada tres ciudadanos viven en ciudades. A su juicio, la llegada de visitantes favorece inversiones en infraestructura, genera empleo y crea incentivos para que parte de los jóvenes que emigraron a las ciudades regresen a emprender en sus lugares de origen. De este modo, el campo deja de vender solamente alimentos y ofrece tranquilidad, identidad local y una versión idealizada de la vida rural dirigida, sobre todo, a la clase media urbana. Un ejemplo de este despliegue es el parque ecoturístico rural Rice-Fish Space, ubicado en la provincia de Sichuan, en el suroeste del país. Es un complejo de 70 hectáreas que combina arrozales con la cría de peces mediante un sistema de economía circular que permite ahorrar entre un 20 y un 30 por ciento de agua, además de reducir en más de un 40 por ciento el uso de fertilizantes químicos. “Pasamos de ‘vender arroz’ a ‘vender paisajes’”, resume el responsable del lugar, Zhao Jianwen, en un informe de Xinhua. A esta reconversión visual se suma una curiosidad tecnológica: en muchas regiones, las cosechas ya no se detienen al caer el sol y continúan durante las 24 horas gracias al uso de drones equipados con sistemas de iluminación de alta potencia. Esta dinámica de trabajo nocturno se ha convertido en otra atracción de los establecimientos rurales, donde los turistas observan desde los miradores cómo los campos brillan bajo el vuelo de los dispositivos. Cada región encontró su propia manera de facturar. En los alrededores de Beijing y Shanghái, el negocio tomó la forma de granjas de fin de semana para que los hijos de los ejecutivos conozcan la tierra; en el sur tropical de Yunnan, las plantaciones de té se reciclaron en hoteles de diseño con talleres de degustación ancestral, mientras que en las provincias interiores como Guizhou, son las terrazas de cultivos tradicionales y las minorías étnicas las que se convirtieron en el decorado de fondo de una industria que comercializa autenticidad empaquetada. La nostalgia rural sola no alcanza para explicar el negocio. El turismo interno chino buscó válvulas de escape tras la pandemia y millones de habitantes de las grandes ciudades optaron por escapadas breves de corta distancia. La masiva mejora de la infraestructura vial y ferroviaria facilitó esos desplazamientos, abriendo oportunidades para localidades que hasta hace pocos años dependían exclusivamente de la agricultura de subsistencia. A pesar de lo logrado, el modelo difícilmente pueda tapar las grietas estructurales del agro chino, como la pérdida de suelo cultivable frente al asfalto. Al respecto, el sociólogo Ye Jingzhong, decano de desarrollo rural en la Universidad Agrícola de China, advierte de manera crítica sobre los riesgos de esta transformación, señalando que «el desarrollo rural está dominado por la lógica urbana, que trata al campo como un mero espacio de consumo». Para el especialista, esta expansión genera una dependencia riesgosa de una demanda externa y corre el riesgo de convertir aldeas históricas en parques temáticos donde la identidad real se subordine a la rentabilidad. En un país habituado a la producción en masa, el campo encontró una segunda cosecha. Esta vez no viaja en un tren cargado de granos. Llega en un automóvil eléctrico, se comparte en Douyin (la versión china de TikTok) y vuelve a la ciudad con una bolsa de verduras bajo el brazo. Es una experiencia que el supermercado nunca podría

Nadie se salva solo: la mano visible del Estado en las OPC de China

A las 9 de la mañana, Huang Feng abre la puerta de cristal y se dirige a su puesto de trabajo en el Parque Tecnológico Tianfu de Chengdu, en la provincia de Sichuan, al suroeste de China. Exdirector creativo de una agencia de publicidad, su tarjeta de presentación ahora lleva la palabra «Fundador». La empresa en la que trabaja tiene un solo empleado. Él mismo. Así comienza un reciente informe de la agencia de noticias Xinhua sobre el auge de las empresas unipersonales (OPC) en la República Popular China, un país que construyó buena parte de su desarrollo sobre una lógica colectiva y hoy tiene más de 16 millones de empresas unipersonales, equivalentes al 27,4% del total de compañías del país, según el Libro Blanco sobre las Empresas Unipersonales en China 2026, elaborado por la plataforma especializada OPC Quan. No es un fenómeno nuevo. La Ley de Sociedades china ya las contemplaba desde 2006, aunque durante años tuvieron una presencia marginal por las dificultades que implicaba ponerlas en marcha. La irrupción de la inteligencia artificial (IA) cambió ese escenario y, ahora, herramientas como DeepSeek, OpenClaw o Zhipu AI permiten que una sola persona pueda asumir tareas que antes requerían equipos completos, con todo lo que eso implica para la eliminación de empleos y, al mismo tiempo, el surgimiento de nuevas oportunidades, tal como lo explica Liu Yiming, profesor asociado de economía en la Universidad de Shandong. «Las empresas unipersonales – plantea Liu – rompen con las limitaciones del empleo tradicional, a través de un modelo que permite a profesionales, autónomos y graduados universitarios convertir sus habilidades en valor empresarial. Sin una gran inversión, viven en primera persona la transición de empleado a emprendedor”.  La oficina se achicó, es verdad. Y el organigrama también. Aunque, en China, hasta el individualismo parece haber aprendido a trabajar en equipo. La otra mano Si Adam Smith imaginó una mano invisible ordenando el mercado, el auge de las OPC chinas parece responder a otra perfectamente visible que financia, planifica y orienta millones de iniciativas. La vieja discusión entre Estado y mercado encontró en China una tercera respuesta: la empresa unipersonal como política pública. En China, el emprendedor también existe. No es un invento del neoliberalismo. La diferencia es que no nació huérfano del Estado. La evidencia más clara aparece en el plan «IA Plus», lanzado en 2024 y reforzado un año después para integrar la inteligencia artificial a todos los sectores de la economía. En ese marco, las empresas unipersonales pasaron a ocupar un lugar central en la estrategia para acelerar la innovación, ampliar las oportunidades de empleo y contribuir a la estrategia de desarrollo de calidad.  En este contexto, más de 20 ciudades chinas han incorporado las OPC a sus planes de desarrollo. Por ejemplo, en la Zona Especial de Lingang, en Shanghái, crearon la comunidad Zero Cube, donde ofrecen oficinas y alojamientos gratuitos. En solo cinco meses se instalaron más de 150 startups, por lo que redoblaron la apuesta y extendieron los espacios gratis a un máximo de tres años, además de entregar subsidios que cubren hasta el 80 por ciento de las herramientas de IA y casi 450 mil dólares por proyecto a través del Fondo de Innovación Juvenil de China.  El apoyo no se limita a Shanghái. Guangdong anunció un plan para desarrollar 1.000 OPC vinculadas con IA antes de 2028, mientras que más de diez ciudades del delta del Yangtsé comenzaron a ofrecer incentivos similares. Según OPC Quan, ya existen 143 comunidades especializadas distribuidas en 38 ciudades chinas, una infraestructura que difícilmente encuentre equivalente en otro país.  Estas subvenciones y programas de apoyo persiguen más de un objetivo. Además de acelerar la incorporación de la IA en la economía, buscan ampliar las oportunidades de inserción laboral frente a un desempleo urbano que se mantiene por encima del 5%. Por ahora son solo expresiones de deseos. La realidad es que todavía no existen estadísticas oficiales para sostener que se haya movido demasiado el amperímetro.  Hijos de la IA Detrás de buena parte de estas OPC aparece una generación nacida después de 1990 y, especialmente, después del 2000. Crecieron con la tecnología y consideran natural utilizar la IA como una extensión de su propio trabajo. Ese perfil explica por qué las empresas unipersonales encontraron un terreno fértil entre los jóvenes emprendedores chinos.  A juzgar por las estimaciones del Libro Blanco, el fenómeno recién empieza. Actualmente, solo el 4% de los trabajadores de la industria del conocimiento desarrolla su actividad mediante una empresa unipersonal. Para 2050, la proyección es que ese porcentaje llegue al 65%, a medida que la inteligencia artificial permita que una sola persona asuma más funciones. Este entusiasmo, sin embargo, convive con problemas que la IA todavía no consigue resolver. Aun con el respaldo estatal, las OPC todavía están lejos de convertirse en un camino libre de obstáculos. Wang Zixiang, fundador de Podcast Island, sostiene que la tecnología ayuda pero no alcanza para cubrir todos los desafíos que rodean a un negocio. «Aún se necesita el criterio humano para entrar en el mercado adecuado y ofrecer el producto correcto», afirmó. Esta falta de madurez comercial se traduce en una cruda realidad a la que, por ahora, no pueden encontrarle la vuelta. Datos cruzados de la Administración Nacional de Regulación del Mercado de China (SAMR) y del centro de desarrollo Zero Cube revelan que entre el 80% y el 85% de las OPC cierran o quedan inactivas antes de cumplir sus primeros doce meses de vida. Los reportes de la consultora Volcanics Ventures muestran que detrás de esta altísima tasa de mortalidad conviven el fin de la primavera de los subsidios estatales y las reglas más salvajes del mercado.  El llamado «valle de la muerte» financiero se desata apenas vencen los plazos de alojamiento gratuito y el emprendedor debe empezar a pagar por su cuenta los servidores y licencias de IA, en un entorno ya saturado por una feroz guerra de precios.  A ese ahogo comercial se suma la desprotección

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